martes, 19 de noviembre de 2013

Embalsamar a Hugo Chávez.

Un estudio hagiográfico improbable y tres miembros fantasmas.


Introducción.

Pues sí. Parece que hay ciertas emociones más glamourosas que otras. A mí, que una de las cosas que más me importan en la vida es el glamour,  me ha resultado un poco sorpresivo admitir que tengo cierta inclinación por presenciar la conservación minuciosa y ornamental  de los cadáveres o pedazos de cadáveres de  personajes  casi siempre desmembrados, que resultan por una razón u otra, más o menos ilustres. He descubierto con igual o peor pudor estético,  que a mí, en particular, me gustan  los pedazos de las personas interesantes: Las reliquias. La televisión y una, preferimos a las personas interesantes,  ya sean vivas,  muertas o en pedazos.

Me gustan y aunque me parezcan infinitamente tristes esas cajas donde se guardan mariposas en crucifijo, me atraen con infinito morbo los cuerpos embalsamados, averiguar datos sobre el conocimiento del proceso y los contenedores cristalinos que contienen a la muerte.
Me gustan los miembros guardados en formol, los fetos de reptiles de dos cabezas en el laboratorio de Biología y quizá, por razones heredadas de algunos hombres de ciencia occidentales, me fascinaron, desde niña,  los rulos rubios de mi hermano, conservados en una cajita  dentro del estuche de costura de mi madre. Sin embargo, entre todos estos insospechados  mausoleos biológicos, lo que a mí más me gusta son las reliquias de los santos.

Yo no se si Ud. lo sepa, pero como en mi antepenúltima vida fui un monje liberal del medioevo europeo, tengo debilidad por ciertas cosas:

 [Primero Miembro]

 [ En esa vuelta de 180° a Francia y a mi cabeza, empecé a reconocer esta sensación de atracción por lo salomórfico* como objeto de estudio, por supuesto. Soy el Abad Choisy,  invitado a viajar al Reino de Siam]

- Una tarde en Picardie, incrustada de piedras hermosas y más bien discreta entre las atracciones del verano, una de  las cabezas de San Juan Bautista me llama desde un rinconcito de la catedral de Amiens. Digo una porque el tiempo ha multiplicado el milagro.

Más de dos mil años han pasado desde que Salomé,  entendida de esa danza, que es precisa y voluptuosa (y del mambo),  se hizo de los poderes de la  seducción  inmisericorde y antigua que hay en la cadencia.

Gracia y poder utilizados para pedir a su padrastro la cabeza de Juan, que hombre o santo, juzgaba desde la beatitud  o desde una moral bien poco endogámica, la relación de Herodes, su padrastro (y tío) con su madre, Juan, que se dice la rechaza,  además de vociferar y señalar con desaprobación completa,  los  siete velos de deseo que Salomé despertaba o desvelaba, en su tío-padrastro y rey.

                                Afiche Aubrey Beardsley, artista del XIX hizo estos afiches para la presentación de la obra.
La imaginación de Oscar Wilde hizo que Salomé enamorada de Juan, ejecutara su danza frente al profeta, de quien pide la cabeza, por ignorarla.  Con Salomé, Wilde fue a la cárcel, al desobedecer una ley que prohibía poner en escena textos sagrados. Esta versión me parece más cercana al drama de la mujer contemporánea, una puede identificarse más con  eso de conseguir la cabeza del hombre que se haya vuelto un patán para ponerla en casa como un adorno bonito.

¿En qué íbamos? Soy el Abad Choisy, veo en Amiens las cuencas de Juan entre esmeraldas y zafiros, sobre uno de los posibles platones  en el que le llevaron a Salomé, la prueba más contundente y tarantinesca de por qué sus caderas no mienten. 

"Una" de las cabezas y "uno" de los platos porque gracias a Dios y a este extraño afán de los seres humanos, existen 8 cabezas completas de San Juan Bautista y alrededor de 20 pedacitos de cabeza regados por el mundo.

Cuando le fue presentada la cabeza de Juan a Salomé, fundadora del gore; la chica se lanza a besar la mórbida boca de quien la rechaza y juzga eternamente, asqueando a sus invitados:  Qué morbo.

Asumimos que después de cumplido el capricho de la niña, los (al menos veinte) cuerpos de Juan habrán tenido otra suerte y reposarán sobre las piedras justas. 

Veinte Juanes en  los sacros sepulcros de las ciudades más viejas de Asia y de Europa para la satisfacción  de monjes y morbosas doncellas por los siglos de los siglos…

El emperador de Siam me invita a ver una pelea entre ocho elefantes y dos tigres, mientras bebemos té que se ha tostado bastante al sol y da una sensación de energía…-Fin de la cita]

Ya no puedo seguir siendo el Abad Choisy.

[Segundo Miembro]

Parnaso en los Alpes.  Italia o la memoria de las cosas que alguna vez amamos (2009).

Hay un extraño, diminuto, frasco empantanado en el estudio de Antonio Canova. 

En las montañas de Adeso, el taller de Canova es el mausoleo de un hombre entregado a la belleza de los griegos y sus dioses, disciplinado en su don privilegiado.

El enorme taller es un depósito repleto de sátiros y titanes blancos, de héroes y de magdalenas y de ninfas. El escultor dejó en Adeso una aldea de esa raza nívea y fría, atrapada en la representación eterna de sus mitos.

Canova, tan entregado a su tarea como otro monje, como se entregaba Choisy,  absorto y disciplinado en la creación de su raza de musas y semidioses blancos, fue un hombre discreto, bueno y solitario.

 En el taller de Asolo, esa tierra del Veneto bajo los Alpes, entre  las amplias estancias sin muros del siglo XVIII…Ahí, entre algunos ensayos del abrazo perpetuo entre Amor y Psique, ente la diáfana belleza de los poderes del universo y sus ninfas. (Siempre las ninfas). Tal vez Amor y Psique sea mi estatua favorita. Tal vez sea mi misterio favorito también. Para mí y para los hermosos ojos de Elisa Rigo, en la planta alta del edificio los pétreos ángeles y héroes y las bellas gracias, no parecían anunciarnos al soberbio dedo del artista,  flotando a través de la luz verde, del agua del frasco que lo conserva entre sus pétreos delirios.  
Conservar la carne. Esa materia que nos permite ser de agua y fuegos o de blanco mármol por adentro.  El dedo del muerto, la mano de artista zombie, es el objeto más misterioso en el hermoso Parnaso de Canova.  



[Miembro Tercero]

La bella Venezuela y sus amigos invisibles.

El General Maduro, conductor de metro acostumbrado a llevar los trenes por  el subterráneo, ha querido embalsamar los restos de un hombre y perpetuar en esta reliquia del trópico aquello que los orientales elevan y los occidentales le devuelven a la tierra.

Aunque acartonada y triste, queremos perpetuar la huella de  aquello que nos provocó cerrar la boca y entender la vida, que puede ser  tan bella como dolorosa: los héroes y las musas de la mano de Canova, el delirante libro de San Juan, el viaje al Reino de Siam de Chosy, el invierno bajo la nieve de Asolo y las azules pozas en los ojos de Elisa Rigo.

 El morbo es una palabra de origen obscuro, como la mano de Canova en su brillante estudio y como las cuencas que juzgan y  anuncian el  mayor de los juicios.  El morbo que es algo cercano a la culpa porque se retuerce en la evidencia de algo que ha pasado, en algo que se descompone dentro de nosotros y por eso, con lo enfermo. Morbo era hijo dos hermanos,  Nix la Noche y de Erebo, dios de la Obscuridad y de las Sombras.
Erebo, hijo del Caos y hermano de la Noche, engendran  a Morbo, la Enfermedad,  divino resultado de un incesto entre hermanos, como la que juzgaba Juan ¿Qué habría sido de sus veinte cabezas, si hubiese presenciado esta nota del Gráfico mitológico, el juicioso de Juan? Cicerón decía que desde Roma y quizá hasta hoy en México o en Venezuela, Morbo es una divinidad.
Nos aferramos  a la prueba  terrenal y fidedigna de la carne.  La existencia de quien narra la fe o de quien hizo un palacio de nieve para  ninfas. 

Al argumentar por embalsamar sus restos ,el general Maduro nos dijo que la sonrisa de Chavéz sería el testigo de la Revolución y yo pensé en Salomé y la bandeja de plata que llevaba la cabeza de Juan.  
El Morbo escondido en las cajitas de costura y en los más diáfanos rincones de la tierra, ahí donde es enaltecido el poder y la beatitud.

Nos interesa conservar la parte de la magia, del genio o de los poderes salomórficos de algunos que tuvieron privilegiados dones, pero la cadencia de la carne da vueltas de tuerca y en el afán de perpetuar la danza y la palabra de la vida, perpetuamos la Enfermedad, la nuestra, que es con la vida como su sombra, Érebo del mundo, indispensable y consecuente ante toda esa luz.


Aquí el Abad Choisy, usando ropa de mujer, como siempre le gustó, mientras escribía sus viajes por Asia en una ilustración de Gabriel Gutiérrez.



*La palabra salomórfico no existe fuera de este texto.

 

 Aguamala o medusa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 10 de octubre de 2013

¿Qué y quién es un fantasma?








“231. Habiendo eliminado a la madre (avidez) y al padre (orgullo) y a los dos reyes (infinitismo y nihilismo), y habiendo destruido  un reino y sus habitantes (apego), uno se convierte en  iluminado.”  Dhammapada.
 
fantasmas (del griego φάντασμα, "aparición")
Wikipedia (ja!) 

 

Fantasmas auténticos y manifiestos, encienden y apagan la luz de este pasillo. Qué es el pasillo sino un bardo. La antesala a la intimidad rota.  El pasillo es un umbral.

Lo único que me gusta de la lluvia y especialmente, la lluvia en la ciudad, son los abrigos y las botas y que es un buen sonido de fondo para escribir o besar. A mí me gusta esta ciudad porque tiene buena luz. Escogí vivir este país porque no importa lo malas que puedan ser las aguas, lo severas que sean las lluvias, después de unas horas o cuando más algunos días, uno puede  pararse en  cualquier punto de la arena pública y mirar el  cielo azul.  

Pero uno no debe acostumbrarse a nada y este Septiembre los dioses decidieron castigarnos por votar por el PRI,  por no dejar ir y por eso que hacemos de odiarnos a nosotros mismos como expresión cultural. Nos han dejado así, en el gris.

No soy lo que se dice supersticiosa. Como dice mi abuela, “más miedo los vivos”  o  las instituciones totales y los gobiernos. Una vez escribí un poema que se llamó poltergeist, sí, lo admito, pero esa era una cuestión completamente metafórica. Poema para una idea-hombre fantasma; relato subrepticio e insistente, que persistió en mi cuerpo y en mis años, sin ceder, sin irse tras la muerte que es definitiva y por eso, solidaria.  Pero no. A él lo dejé, lo olvidé y luego lo cambié de lugar: mi campo de narcisos.  Esto va de otra cosa, más cercana a las pelis de terror, a las alucinaciones duermevela. Nada de metafóra.

Ayer sentí un fantasma en casa. A escasos metros de tu profundísimo sueño y el ansia del  insomnio: Un fantasma de inexistencia hiperrealista. Era una ella, una fantasma, conjetura  derivada de los sueños de Jaime y las visiones de Coralie y Nishat. Feminidad que persiste a la muerte. Una ella: Estrangulada.  

Asustada. Casi convencida de nuestro inminente encuentro,  dejé de hacerme preguntas sobre la física y las tuberías y sobre el proceso de sugestión que habrían de comenzar mis compañeros de piso una noche de borrachera. Ninguna razón podía servirme entonces.  Ni siquiera los antecedentes de todas esas cosas moustrosas en las suelen transformarse mis temores.

La parálisis del miedo se transformó no sin pocos intentos engolosinados de angustia,  en esta honda nostalgia de septiembre. Septiembre. T.S. Elliot  says:  <April is the cruelest month>. Elliot is always right, right?  So, what a hell with this sadness! September pays in melancholia. Abril y Septiembre, sicario y viuda. Este mes nos sume en una penosa empatía con la fantasma estrangulada en mi pasillo. A mí y al país ahogado en su miseria y sus mentiras. Corazón abierto, puerto de  huracanes.

Así, me descubrí repetida, invisible, más pálida que siempre. Miedo dentro y miedo fuera: Fantasma. Así todas nosotras: la patria, septiembre, la fantasma y yo.

Casi salgo de la habitación para abrazarla y decirle: ¡No sufras, hermana! ¡Yo te entiendo!

Tal vez todos somos un fantasma para alguien. Vibramos en un temor lejano. Activamos  el interruptor de otra vida.

Exnovios. Exnovias. Madres. Padres. Carreras. Hijos. Sueños. Busco en tu pasado insípido, la oliva que me amarga el trago.

Sentí lo que Bruce Willis sintió cuando le cayó el veinte de que no era, precisamente, el terapeuta del niño que veía gente muerta. Sentí que no era hija suya, ni amiga suya, ni amante tuya. Sentí que ya no era o que nunca había sido. Que los otros trataban de negar mi existencia por miedo e incompatibilidad de dimensiones. Los fantasmas son fieles, complacientes, como yo.  Siempre están ahí, apegados, son los personajes más fieles a su historia, a su historia de nostalgia o de venganza o de horror o de honor.

Olvidan la lección número uno de los libros de budismo que dan en los enormes  hoteles extranjeros que devastan esta  playa: Dejar ir.

Agradecer y dejar ir.
La complacencia alimenta el jardín de narcisos que es mi cama. Mi estructura psíquica es una damisela en apuros, un ataque de histeria victoriano. No soy un pastel suficientemente dulce, un bordado  suficientemente preciso, una tela suficientemente vaporosa, no para mí.  Not enough, no me amo tal y como soy. Ya está.

Hoy sé que es mi trago y que no lleva olivas.

Frecuencias  de nuestra inexistencia rebotan en una puerta que no se cierra. Corazón que no es escuchado,  llanto que no es consolado. Crujido del techo y  las paredes,  insistente goteo del agua,  luz  que se enciende y se apaga sin motivo. Sin estructura.  Es la realidad del fantasma, una que persiste, necia, terca, instalada, insatisfecha en todo eso que no es.  Aquello que no vive se proyecta inútil, neuróticamente en la vida. Simples apariciones.

Apelando a la neurosis, yo me pregunté por qué. Tú cerraste la puerta. Así, de un trancazo.  La fantasma se quedó afuera, yo me quedé dormida, en algún minuto de la madrugada pasó la forma sutil y natural  en la te meces y me vuelvo invisible, indigna de atención, como un fantasma. Esta noche fue toda tormenta. Septiembre dejó ríos de tristeza. El país se ahoga.
(pero siempre levantamos los escombros).

 Aguamala o medusa
I see dead people!!!

 

                                               Toquinho & Vinicius de Moraes:  Tristeza

lunes, 26 de agosto de 2013

Cascadas.

Querida Aguamala: Terminó el vértigo. Parece una broma del destino pero ya sabemos que este cuento se teje con tus hilos. Después de la última vuelta, el remedio, una bebida efervesente, analgésica y llena de electrolitos, también se llama Daniel. 


Hallazgos amorosos al fin de la montaña rusa. Tres reflexiones sobre lo sencillo y lo sagrado. 


                                                                                                      
 

1.       Fórmula de la disolución secreta a dos lenguas.

 

Crónica de una pasión sencilla. Any given love.

Me gusta la vida sencilla, con su luz clara y su ir al mercado y sus desayunos. Me gusta  tu piel de frazada y tus besos de tónico hidratante. Me gusta que descanses a mi lado como yendo por un río paralelo.  Sexo-dulce-pleniluneo y tu amor indispensable, simple y certero, me sube a la cabeza y a la sangre, como cafetera italiana sin filtro/// Te sucede el efecto inverso de los cuchillos clavados en la tierra para evitar la lluvia. Cuando tú estás en mi tierra invocas todas las tormentas.  Marisma es esta cama que compartes conmigo. Hay evidencia científica de relámpagos domésticos. Nuestra habitación es un trópico improbable: Playa interior.  Páramo y fuga. Qué extraño acto de generosidad metafísica que después de ser río,  te vuelvas el barco,  el parasol y el remanso; las aguas claras, las aguas mansas, todas las aguas. Quiero descansar en ti. Eres mi casa. Y estás lleno de cuadros surrealistas y de la  luz ámbar a la que es proclive tu cabello, la que escapa de tus ojos. La que me llena la casa. Techo de palabras dulces. Ventana a la claridad para la vida. Iris caramel macchiato. Me encantas.

Love like waterfalls

The spilling of my Daniel cascade. Your love and kindness are just revealing. They have the same properties of simple and sacred objects, which are susceptible of being simply discovered:   As the old’s gods words, inscribed on the walls of a lost temple, as a present involved with kindness, or a black novel murderer. Love as the morning lighting up my sleeping lover. Love to be choosen. Daniel, easy flow of tenderness, you have just dissolved.me:

2.       Disolución.

Estoy segura
que hay cuestiones del Universo,
sutiles y  fundamentales,
que sólo se han dicho,
tus manos y mis senos:
Cosas relacionadas a las fronteras y a los puentes,
cosas de brujería,
asuntos claves en política interior,
y  magnetismo.
Tal vez un día sepamos
el misterio por el cuál
esta cálida llama nos protege y nos abraza.
Por qué en tu cuerpo de desfiladero,
se despeña la envidia,
de ojos menos dulces,
desprovistos de la  sencillez
de tu alma
y la precisión de tu risa.
Escala mi deseo por tus riscos,
amigo mío, amor mío,
piel de magnolia:
Quema las naves.
Toma mis olas.

Hay secretos soles,
violáceos astros
canarios ríos,
que sólo han visto nuestras almas
elevadas en el sexo,
revueltas,
disueltas,
desprendidas del mundo.


Aguamala o Medusa

 

                                                                  Dissolve Me









Larga es tu muerte. Long distance call.




“…heat-oppresse’d brain”, Macbeth

La otra noche hablamos por teléfono en un sueño. Escuché tu voz. Tú cálida voz cruzó esta distancia dicotómica, breve e insondable, entre esta vida, derroche de posibilidades y el otro lado de la luz. Otro derroche: Ahí, donde estas tú o algo parecido a ti, o algo de tí… o nada.

Han pasado más de tres años. El día de tu muerte no lloré. No se si no podía expresarme de esa manera en público o tenía que equilibrar con un poco de templanza, la inconsolable resistencia de mi madre. Lo que sí se, es que tenía colmado el pecho por la inmensa dicha de haberte conocido. Por haber acontecido en una vida como la tuya.

Nunca antes vi la muerte. Sólo había perdido a Calígula, mi gato. Sé que no hay punto de comparación, o el único punto de comparación y por eso de encuentro, es la muerte. Por supuesto, fue muy distinto, pero tu muerte y la suya son la misma.

Cuando era adolescente podía llorar durante horas. El día en que perdí a Calígula no dejaba de intentar con desesperación, construir las preguntas que hoy me hago ya sin miedo y que por supuesto, no se contestarme todavía.

Dejé de entender la vida toda la tarde y entré al llanto como si entrara en mi casa: Ese llanto sordo y loco que nos descoloca, y que como la sordera y la locura, también nos aísla y nos lleva a otra parte. Nos pone a salvo en una tristeza avasallada. Protegida. Una habitación sin vistas.

Ya no puedo llorar así. Hoy más o menos lo he intentado pero inundar la dicha de mi casa, el valor de mi trabajo y los besos de Daniel, me haría sentir casi patética. Ya no puedo llorar así.

Calígula y sus ojos amarillos fueron un derrame de vida sobre el mantel de la mesita de noche. Hoy sé que los pasos en falso de mi gato negro, temerario y absurdo, como emperador romano, me rasgaron el alma para que yo entendiera tu muerte.

Dos afectos sí pueden ocupar el mismo pecho, al mismo tiempo.

La fecha de tu muerte fue tan precisa que siempre he preguntado si la elegiste con el trazo de cirujano o con ese afán romántico de poeta del diecinueve. Cuidar la forma. Hay dos "emes" en las manos: modo y manera. No me dio pena perderte, sentí como si te estuvieras graduando con honores. Ya sabes, nosotros y la academia y los rituales de la mesa y del conocimiento. Y Debussy. Me sentía desbordada, inundada de admiración.

Pensé que todas las vidas deberían ser cómo lo fue la tuya; pensé que mi vida debería de parecerse a la tuya, entregarme a la aventura y al conocimiento, y siempre estar muy elegante para abrirle al mundo una mente abundante y un corazón generoso. Sabía que un día iba a extrañarte tanto, que escribiría largas líneas sobre tu impecable gusto para la música de concierto. Sabía que ibas a faltarme.

Hoy es ese día. Quizá por eso he soñado contigo o quizá por haberte soñado es que te extraño. La vida antecede al sueño y el sueño antecede a la vida: Se abrió la puerta de tu voz a mi inconsciente, que es un páramo esmeralda habitado de fauna marina:

Ahí, donde nadan o vuelan mantarayas o acontece la guerrilla, hablamos por teléfono. Lejos del llanto sordo de mi adolescencia, hoy soy toda oídos y no le temo a las preguntas que no se responder. Precisión de cirujano al otro de los sueños. Yo tengo tus libros de poetas del siglo XIX. Me has llamado y tuviste, como siempre, palabras de dulce y filigrana para mí.

Gracias por llamar, abuelo.

 Aguamala o Medusa

lunes, 8 de octubre de 2012

She is a tourist.

Homenaje discreto a un texto de domingo que entendió mi viaje. Rafael Lemus.

She is a tourist
 
Ella era nimia
Y esa fue tu peor falta de respeto.
 
Aguamala o Medusa.
 


Que viniera, entonces,  la fuga. 
Abrir y cerrar los ojos, mover la nariz como voluptuosa genio o lanzar el  decreto medieval para verme,  de pronto,  brillante y renovada, sumergida en ellos, en su grupo: los turistas.

Sí, que idea feliz. Tan refrescante. Me resguardo en ella hoy que, como hace meses, no puedo escribir. ¡Dios pagano  de la circunstancia, de la poesía de las espirales, del improbable encuentro, no me abandones ahora! No puedo escribir.

¡Diosa loca de la cantina jornalera, de la llamarada de petate, de la palabra que muerde, no me dejes a mi suerte tan cerca de septiembre! No con una historia tan corta y tan azul y medias noches. No a la pesadilla del ensimismado, del trágico y narciso ego de quien narra, me quedo sin historia, me quedo sin espejo, otra vez como Guido Anselmo, en el  padecimiento aristócrata por consumirse en la búsqueda de la musa que lánguida le ignora.  No puedo escribir.  ¿Fallé? Sí fallé. No hay coincidencias.

He sido una chica tranquila, reservada de la fiesta. Bebo tizanas. He estado  pensando demasiado en los planes y programas. Llevo la falda almidonada al estilo mod de los sesenta, acorde a la estación gris del cambio de sexenio. Con tantas ganas de que algo cambie y de beberme un par de jazzistas en las rocas. Ningún amante en puerta me entusiasma. Falta que deje la bebida y que regrese a los pilates.  Sé que no merezco el beso de Medusa, el don del caos y la escritura, si me concedes unos días de paz y autocuidado, malagua se desbordará de escote como los grandes ríos que fluyen en silencio. Volverán las tormentas con nombres de mujeres que en su temporal venganza, devastan  las  costas  e inundan de poesía las orillas de la tierra.

Volveré a ti.

¡Torbos dioses del estilo, de la competencia comunicativa, de la cadencia latina o de la precisión nipona devuélvanme a la  Aguamala aunque no la merezca, que sin ella no soy nada, que sin ella no soy yo!

Aguamala  llama a la tierra.

Turistas, pinches turistas. Me drenaron. A mí nunca me llega la parte sexy de su derrama económica.  Bueno, algunas buenas fiestas y conciertos. Berlin doesn't love you. Turista terrorista, como dicen los venecianos que son gente sabia que conoce de temas sofisticados, de temas implicados como el de la venganza, el de la seducción y el de la muerte que nos ronda con la inminencia de la sepultura, o sea con tener las aguas(malas) hasta el cuello.

Fuck. Yo quiero estar en su cuello.

Pinches turistas. Así funciona. A penas una abusa leeeve, un poquito de las sustancias que les atraen como el bloqueador solar, las bebidas con sombrilla y los mapas,  y cuando menos te das cuenta, ya estás, otra vez, rebuscando en el estante esas moronitas de cine que dejaste guardadas la última vez que esa masa amorfa de afectos llamada turista te dejó  sintiéndote estafada, como  si hubieras comprado un mojito de 6 euros, un paraguas chino, un low-cost perdido un día de nieve. La desolación que es la prima más fea de la soledad. Estafadores, de esos que te dejan con las ganas de cachetear a todo el mundo, así lo dice Chepa.

Las veces que me ha sucedido esto, las veces que le ha sucedido a mi manager (psss tengo un Manager Cum Laude ¡obvioooo! ¡Qué esperan! Tengan uno con el sentido de la estética que tiene el mío) vienen a consolidar la teoría de la personalidad que se ha desarrollado aguamálicamente para ellos:

Turistas existenciales.

Recordarles turistas, pequeña Aguamala, recordarles: su predisposición genética turista, su falla tectónica turista, su rola de Arjona turista, su afición cartesiana de separarse por adentro muy pinche turista,  luego sus culpas porque básicamente nadie, más o menos normalito, puede hacerlo y sobre todo,  aquello  que  divide a al género humano en un abismo que va hasta el fondo de la tierra y del buen gusto: Su forma de moverse y de aprender, es decir, de tomar y dejar.
 
Su forma de viajar que se parece mucho a la forma de amar y de vivir: cha-fi-ta, china, desechable, empaquetada, clasificada, de plástico, pinche. Como poniéndose un pedo redneck en Cancún sin saber qué ruinas pisan, qué paraísos desdeñan, qué dioses los dejan desprovistos de belleza.
    



¡Aaaaaaaaag turistas! Qué importa, me estoy volviendo buena en saltar al vacío y ahí está ella para mí. Ella. Ella. Ella. Recordarles turistas para poner en  la soledad nueva o la soledad reciclada algunas aves del paraíso en el florero, siempre hay alguna cosa linda en nuestra playa, algún rincón donde querer recostarse. Para buscar el yoga que olvidé para decorar la soledad verde y autosustentable,  la soledad con muchos años en el armario, remachada y apolillada, pero al fin y al cabo, deslumbrante clásico. Alta costura. Soledad de diseñador confeccionada por la aguamala antes de todos los siglos y amén y olé.

Sí, turistas. Cínicos e ignorantes de la ciencia de la cadencia de la vida,  del conocimiento del afecto. De la disciplina de la belleza.  Yo nunca, nunca, nunca he sido como ellos, quisiera, claro, por eso les estoy mentando la madre en este texto...naaa, pero qué hueva, o sea qué hueva.  Hoy les tengo mucha envidia  porque creo que no puedo pagarme el lujo de lo superfluo, even when asai means shallow, even when assai means too much, literally.  Si viajo todo me incrimina, todo me implica, todo me conmueve, en todo me encuentro aunque sea en sentido contrario. Y si permanezco viajo. No puedo pagarme el desprecio, la escisión, la objetividad, no me alcanza.  La neta,  es pobreza y que no entiendo cómo diablos los turistas son tan malos para ser sensibles e inteligentes a la vez, cómo es posible que les salga tan mal.

Malvenidas las invasiones bárbaras, las que saquean. Las que desean tu buen clima, las que se llevan a tu mujer,  las que  toman los objetos brillantes para sí. Las que se creen la bazofia de la objetividad.  El bárbaro,  el extraterrestre, el extranjero, el alienígena, cuando menos te das cuenta, te encuentras  tratando de defender a facebook y espada tu dignidad amorosa, tu educación sexual, tu sentido de la estética (parecido al del manager)… el problema con el turismo existencial es una falta de comprensión de la dimensión afectiva como un proceso relacional que conecta de manera diversa distintos niveles de la realidad, o sea, el turista entiende por -digamos sexo- una disposición específica de correspondencia entre el cuerpo, el tiempo o la trayectoria de duración, la intensidad emocional, el nivel de conexión personal, en fin, todas las cosas que él o la turista crean que participan del -digamos sexo-, las entiende dispuestas de una forma, y no hay poder viajero que les haga comprender lo contrario, que las emociones son eventos de lo afectivo. Sucesos completos.

 

[06:46:47 p.m.]manager: como que puede haber sexo sin pertenencia

[06:47:09 p.m.]manager: o cuerpos revueltos y revolcados sin necesidad de una frecuencia reiterativa

[06:47:32 p.m.]manager: o que se puede amar a dos o mas personas a la vez de diversas formas y que esta ok

[06:47:44 p.m.]manager: porque cada una tendría su propia configuración de esos niveles de la realidad

[06:47:55 p.m.]manager: y representa un nodo de conexión único e irrepetible

[06:48:14 p.m.]manager: para simplificar lo que es simple: los turistas son cortos

[06:48:18 p.m.]manager: ese es su problema

[06:48:32 p.m.]manager: ya pueden tener doctorados y todas las ideas brillantes del mundo

[06:48:44 p.m.] manager: pero es un poco lo que has dicho, no son capaces de ser sensibles e inteligentes al mismo tiempo

[06:50:03 p.m.] manager: al menos no sobre si mismos, no saben nada, es ignoracia

[06:50:21 p.m.] manager: no pueden pensar en sí mismos de manera relacional y compleja.

Así son ellxs, lxs, turistas. Se emborrachan,  consumen, dejan sucio y  se van, imaginad que no se fueran, imaginad qué harían, qué haríamos nosotros, nosotras, si los turistas se quedaran.  Querrían que todos lleváramos sombreros de flequillo y culpas. Desdén to go.

Sí, un día, pronto. Sí, ya pronto, más o menos así:

Estaba muy cansada, estaba con ganas de aferrarme a esta ciudad en la que puedes resbalar mientras te engulle pero hoy se que estoy a punto de desaparecer. Todos lo notan, estoy despareciendo, durísimo, ya no tengo rodillas que me permitan doblarme.
Desaparezco de pagar la renta, de tratar de gestionar una alimentación regular, con cierta ingesta de vegetales. Desaparezco de mi intento siempre fallido de administrar el cuerpo entre los dos trabajos, que son dueños de mi tiempo y que me tienen tan políticamente implicada, tan agarrada de las pelotas existenciales que ya no sé que pie hay que poner frente al otro. La soledad que una aprende a administrar. ¿Sabré, oh,  Cosmopolitan, estar sola alguna vez?

Los dos espacios, los dos tiempos, como las dos Fridas, con los vasos comunicantes  desangrándose discretamente, como secreto a voces. Son tan absurdamente distintos entre sí, como esposo y amante, uno significa ser arrojada y aguantar el trago y el otro significa ser paciente y levantarse muy temprano.  Ambos significan tener que renunciar a la comodidad, a la zona de confort que los chicos con los que suelo juntarme tienen como primera enmienda, garantía constitucional de sus personalidades y franca prioridad. El miedote que les da. El miedote que les doy. Turistas.

Uno, el continuo, implica el valioso tiempo que podría pasar leyendo sobre estudios medievales, dar paseos, cazar cocteles y mirar un poco de arte de martes a jueves ¡por el amor del dios pagano! sentir el suave smog que mi piel chilanga necesita...y el yoga que es tan interesante. Tratar platillos mientras miro a la ventana con una copa de vino, tener el piso más limpio. Recuperar amistades for a reason and many otrhers for a season.

Escribir.

El otro implica ser tolerante, desapegada, ser  asertiva, romper los lazos y reestructurar la vida con él y sin él,  con camaradería pero con independencia, devanarme los sesos para no buscar lo justo y necesario que sería armar un buen embalaje de rencor y pasarle con una aplanadora por la soberbia y el machismo, por su victimización cobarde, o ya de menos, hacer otra cosa con mi viernes, con mi sábado.
Trato  de gestionar mi falta en la escritura, con la escritura. Con Ella. No he escrito nada, Aguamala se nos vino abajo. La he matado. Eso y que no me gustan estos pinches niños turistas, boy scouts,  con los que me he estrellado últimamente,  los he escogido por algo, por la imposibilidad de su tiempo y personalidad que me permite tener esta vida de avalancha. Mi semana es un alud. Una llamarada. La Aguamala está compuesta del secreto que prende el fuego griego.

Señal de corte abrupto y sin sentido hacia la fuga o la umbralidad.
(La imposibilidad)

Desaparezco del río de autos por ir el viernes de lluvia de Copilco a Santa Fe a toparme con eso que estaba yo buscando y que no, otra vez, no era eso...es perfecto, es el editor de foto, y me mira embobado, yo estoy parada sobre el mundo desde su estudio. Narcisa. No me gustó la foto que escogieron, no me gustó ninguna. Debía de estar radiante, me enamoré de él desde que hablamos por teléfono. Y la Diosaloca se moría de la risa.
Cuando lo vi supe que quería uno como él. Que si fuera un vestido (joder, debe ser lo único que se escoger), me lo llevaría puesto, caería perfecto, se ajustaría a mi forma, me ajustaría a la suya, tela vaporosa, caída vaporosa y para toda ocasión.  Pero no.  Mi enamoramiento no se transmitió en su arte de circulación nacional.

El timing es mi talón de Aquiles, con él llegué como diez años tarde, tal vez eso sí se notaba y decidieron subirme dos años de edad en la publicación. ¿Qué les parecía demasiado joven? Dos hijos tan condechimente lindos, una esposa tan condechimente yo en diez años. Pero a mí no me da para eso, acabo con puros niños que no pueden pagarme las cervezas. A mi feminismo universitario  se lo tranzaron en un bar y ahora anda todo doble A.
Sólo se apareció para mostrar lo que no tengo. Me asomo al lente, me promete fama o sólo es el reconocimiento a mi trabajo, a nuestra causa…ninguno, motivos editoriales, dice. Llenar páginas con cositas cool...como ¿yo?...Nel. Por eso estoy a punto de desaparecer, otra vez, otra vez.

Desaparezco del metro dejando mi hueco triste que es inmediatamente llenado por las amplias caderas de la mujer de junto. Seguro fui de Tlatelolco a Tokio para estrellarme con todas sus paredes, contra todas las posibilidades. Tokio te amo pero me estás bajoneando. 

                                                            (La posibilidad de romper)

Y salté  (Told ya). 
Y claro, me rompí y ahora camino con más estilo. Me faltó decirle muchas cosas a la cara. Y sueño que lo echo a gritos rabiosos de mi vida. Sueño con un rencor que en la vigilia es pena. Cosa rara cuando alguien que quieres te traiciona. El planeta se pone peligroso. Me alejé para perdonarlo y perdonarme. De pronto también estoy feliz porque me he dado el golpe más duro de la vida y después de eso, todo puede ir bien. As soon as i get prettier. Otra vez, otra vez, otra vez. Sí, es definitivo
 
Desaparezco.

Toque mágico del narguile azul y me teletransporto. Me uno a ellos, a su tour…frente a la Monalisa.  Soy yo alzando la cabeza ante la imagen que he visto otras 9,3485 veces pero ahora  entre otros  peinados rubios y apresurados. Ahora frente a la mera mera, la sonrisa original, el misterio de su seducción…Es igual a la de internet. La de internet es igual a ella, es un nodo. Estratégico punto del Occidente, su centro, como dice Pablo Fernández. Trato de ver en ella a Isabel de Este, no la encuentro ¿Por qué se peinan tan mal siempre esas caucásicas altermundistas? O sea las nuevas, las turistas, no Isabel de Este.  El descuido es parte de su encanto o es que mi condición de latina  o de asiática no me permite estar desaliñada…Qué importa, hoy soy ellos. Soy la de melena rubia y descuidada, gafas obscuras o quizá soy más asiática todavía, mejor peinada, mejor vestida, mejor alimentada. Tengo los yenes y  los gadgets o los dólares, hartos dólares, de pronto estoy preocupada por  la frescura y origen de los alimentos.  Llevo una de esas terribles faldas o bermudas de “lesbiana alemanana” color  kaki (así les dice mi hermano, es un chiste entre nosotros, ofrezco mis disculpas  a las lesbianas alemanas más fashionistas). Cámara voraz y ojitos  destellantes.
 

Atrás quedó el viajero, ¿cómo? el viajero.  Atrás con aquellos otros objetos del vintage: el amor, la poesía, el heroísmo.  La aventura de Simmel, el tiempo discontinuo, el espíritu alimentándose de estética. Viajar ya es cosa cotidiana.  Qué padre, entre ellos todo es feliz y básico. Viajan en aviones y ya en el piso aquí o allá todos son elementales, básicos. Comen, beben y duermen. Consumen. Cobran seguros. Entre una y otra comida, una siesta, una retahíla de billete y algún ¡oh my gooosh! (no, más agudo) ooooh maaay góuussssh! entre monumentos. Ningún hallazgo que arrobe. Ninguna aventura que ponga en crisis lo ya conocido. Espejitos. That’s the point. Su viaje es sencillo y fotogénico. Sol y playa. Barrio Gótico y Paella. Allí, donde él está, estaremos todos ya muy pronto: La tour. Para esos, no importa dónde se paren… no lo saben.


 El viajero persiste en lo bohemio y se queda a un paso del ridículo.

Subir al avión y padecerlo como al aeropuerto y sus alrededores. Sospecho que teme al aeropuerto, sospecho que es un espacio psicosocial donde uno experimenta los peores momentos de la vida. Ansía confundirse con nativos y ningún nativo le respeta, (a menos, parece, que esté en México donde pensamos que las personas con acento es lo mejor que nos pasará en la existencia).  Se mata por estar en busca de lo auténtico y todo es una puesta en escena para que él pague por eso.  Ante cualquier hallazgo duda de mostrar o no su asombro. ¿Su solución? Mirar apenas, sonreír y tomar la foto que viene  de la entraña cuando nadie lo mira. Aquellos que con ojo débil, ante cualquier connato de belleza se les debilitan las rodillas y el deseo de aprehender es  tanto que jamás  tienen la más básica skill turística de tomar fotos. Otrxs viajerxs: lxs que van por  e s a  foto. Por la experiencia precisa que acontece ahí y entonces para él, sólo ahí y sólo entonces para él  o para ella, en su justa medida, en su explosión como evento de la vida. Uff, esa es la foto.
Yo nunca tomo fotos, ahora estoy tratando porque quiero ser turista y andar con cínico desinterés, desprecio, desdén o franco terror por hacerme cargo de las consecuencias de mis actos y mis borracheras etílicas y emocionales y… porque tengo un gadget maravilloso que hasta el momento, sólo me ha sido útil para verme a mí, asombrándome como sietemesino frete a su propia imagen y es bien raro…yo, Jessica Asai, ese rostro, la reina de la dicotomía. ¿Quién soy? ¿Tengo que tomar un avión para saberlo? ¿Tengo que tomarlo de nuevo? ¿Tengo que hacerme alguna foto? La hippie y la fresa, la caótica y la sofisticada, la temeraria y la culposa, la berrinchuda, la negligente, la exigente, simultáneamente, ninguna de las anteriores, todas las anteriores. Las dos Fridas. Qué bueno que no tomo fotos, sé que me absorbería la cabeza y escribiría todavía menos. Jessica Asai, la Reme, la niña autista y desconectada. ¿Aguamala o Medusa?
 
Barbara Kruger. Your Body is a battleground.
                                                 Y en la vida nos enseñaron esto:

“Tu cabeza, no, no, no, mejor: tu cerebro, tiene la razón y permite o impide los afectos. El amor que es un afecto y no un pensamiento correcto y justo, sucede en el tiempo lineal de nuestras minis historeografías, lo que impide que dos  afectos sucedan a la vez.”
Su globalización no les permite entenderse descolocados o  situados, (entonces no saben qué hacer con los largos alcances de la mirada de Medusa y casi cualquier furia).

Odio a Descartes. Teórico de los turistas,  no mamar el daño que nos ha hecho. No hemos podido ver de qué manera absurda nos ha recortado… Me choca estar recortada.  A fuerza de costumbre, de torceduras energéticas, una ha venido a comprender que de querer evitarse la resaca por turismo, en general hay que tener desconfianza de las personas que no ostenten visiblemente dicha condición con gafas, crocs y margaritas, o sea, que todo mundo es turista hasta que demuestre lo contrario. Entonces, una frecuentemente se equivoca (el manager tiene la teoría de que yo así les elijo, turistas). Hay unos que van  camuflados, incluso. No es que hayan ido a tal o cual escuela, que escuchen tal o cual música, que se vistan de tal o cual manera. De pronto su actitud frente al arte culinario los traiciona pues la mesa también implica cosas de contenido cultural diverso en el cuerpo... pero nada más.  Estamos expuestos.
Entre los turistas todo funciona bien, para eso están diseñados y para ellos está hecho Disney, no son inventores o artistas,  son turistas y para ellos el mundo está dispuesto y estandarizado, higiénico, por talla y por temporada, el amor también. El sexo también. Sólo sacan el cobre de turistas  si se sienten  en peligro de perder el itinerario, o peor, si lo hicieron porque  les da mucha curiosidad la zona roja de mi casa.
 
I'm bored of Cheep and cheerful  Da Kills! (pura sabiduría)

Básicamente, no ser un mentecato turista  es una cuestión de formas, un entendimiento estético, casi musical,  de armonía en las actitudes, de ritmo, de buscar la congruencia y la redondez en lo que nos atraviesa pues la redondez es voluptuosidad y la voluptuosidad es una propiedad del placer. La congruencia afectiva es estética y la estética es ética.

                                                          
                                                                

En otras palabras, de no decir y hacer cosas atroces después de meterte a la cama con alguien. De no hacer niñerías, de no decir estupideces, de no hacer groserías porque tu moral judeocristiana te las grita desde el más allá de tu haber matado a dios, de tu deber ser /hacer/sentir cartesianamente escindida, recortada…just because they have it in their backyard, even when they have that Sussex sparkling flavored sip just across their sterilized walls.





Tener la  preocupación y delicadeza  de no exponer tu miseria para el otro. Para el que no tiene velas en tu entierro. De no mostrar pura inseguridad y miedo ante lo que no estaba en el itinerario de viaje y seguir procurando ser, quizá ya es mucho pedir, atractivo para el otro, mantener cierto misterio, tratar de sostener una actitud, amable y generosa…educada. De hacer el amor primer mundo…juá!...me la volé! Pero ya está.  Sin pagar derecho de piso psicológico, sin las bajas corruptelas de la culpa. Sin la resaca por no poder asumirte sintiendo de otra forma o quizá en otro tiempo, en otra playa y mundo  ¿Pero quién me escuchara de entre el coro de los ángeles punks, queers muy caídos… quién?  
 
Esto es materia de educación sexual, ya lo creo ¿Qué se hace después de hacer el amor? ¿Hacer sentir insignificante al compañer@ tendrá algún tipo de efecto endorfínico en los cerebros turistas?¿Convertirlo en un error, en efecto, reduce sus culpas? ¿Minimizar la importancia del evento les otorga tranquilidad? ¿Hay que ponernos histéric@s para que piensen que somos buenas personas y no moustros terribles que han tenido sexo y chan chan chaaaan (música muy macabra) sentimientos?

Las clases de educación sexual no deberían de quedarse tranquilas por mostrar  a lxs chicxs lo que sucede con los gametos.
 
¿Pero  exactamente a qué le temen los turistas?

 [01:17:13 p.m.]manager: los turistas son entes ontológicamente definidos

[01:17:26 p.m.]manager: se definen por un sistema de contraste

[01:17:51 p.m.]manager: a lo que temen los turistas es a viajar, en el sentido más amplio del término,

[01:18:04 p.m.]manager: viajar por viajar

[01:18:06 p.m.]manager: sin rumbo

[01:18:07 p.m.] manager: sin control

[01:18:24 p.m.]manager: porque no lo tienen sobre sí, le temen a cualquier cosa que se salga del plan que les puso su agencia patrocinadora o gestionadora de viaje

[01:18:33 p.m.] manager: les da miedo dejarse llevar

[01:19:44 p.m.]manager: les da mucho miedo disfrutar la vida de formas que no conocen y que les parecen mínimamente arriesgadas

[01:20:39 p.m.] manager: esperan que el bus pase por ellos al hotel , que los lleve a dar el recorrido típico, sacar tres fotos tontas con sonrisas ensayadas, y después cenar en una calle concurrida
[01:20:55 p.m.] manager: pero le temen profundamente a un callejón en el que deban preguntar cómo funciona la cosa y hacen y dicen tonterías

[01:21:39 p.m.] manager: contigo sucede que eres una mujer increíblemente hermosa y seductora, y la más improbable,  llamas mucho la atención, entonces no vacilan en querer hacer tours como si fueras la rambla.
[01:21:42 p.m.] Jessica Asai: oj! me blush. gracias por lo que me toca cariño... Perooo noooo!!!, la rambla?!!  Espera tengo la canción perfecta. Para  los  turistas del 2012,

http://www.youtube.com/watch?v=g_rm-L7ItWQ   de Fisherspooner, se llama Never Win jajaja, cuz you never win, rigth?

[01:21:55 p.m.] manager:  el problema con los turistas es que no entienden la belleza no-comercial, estremecen ante lo atípico. Jaja es bueeena. Sólo ganas si les usas esperando que de hecho turisteen.

[01:22:13 p.m.] manager: están anonadados y no saben por qué, entonces hacen lo único que saben

[01:22:15 p.m.] manager: turistear
 
   Show respect for my exotic paradise.
Asai doesn't love you.

Ir al centro. El turista intuye que todo ocurre ahí ¿se equivoca? Nou, nada…ahí confluyen todos los signos, se colapsan y con tequila sunrise en la mesa, con dólares en la cartera, con la casa de Massachusets, la vida debe ser más bella. Sin preocuparse de aquello que se queda con los escombros  tu despojo,  con la alza de precios, con desconfianza total hacia el mercado.  Elogio al turista por mi denotada envidia

Pfff. Lo que hago por una historia sin efectos colaterales tan devastadores o sencillamente, tan desprovistos de gracia,  por tratar de convencer a la masa amorfa de afectividad llamada turistas de que mandando de tour a su quinceañera marista interior(*), serán más guapos, listos, elegantes, simpáticos, o ya de perdida, menos patéticos por procurarse un mundo más interesante y especialmente, más armónico.
Creo que tengo una causa. Cómo quisiera ser una mulata en el hastío nórdico, una rubia lechosa de Kentucky en Banana Republic, quisiera mirar a mi vecina, la de Daniela Romo y el perro faldero y el hijo que no saluda y sentir que entre nuestras dos miserias existe un océano y tres lenguas de por medio. Sí, dije lenguas...y que me resultara, digamos, kitsch y curiosa…y no todo eso que me resulta. El turista que ya dijimos, es zen, es sabio, viene, mira y huye rápidamente, no tiene la osadía de reincidir...vale, no es zen en tanto la  responsabilidad sobre lo aprehendido. Foto y lo que sigue: Next.

El nativo, viene, mira y persiste. Insiste en la belleza. Para el viajero no hay foto: es un largometraje japonés y mexicano y francés. Sin fugarnos, en el letargo y el fastidio, aunque una persista en mantenerse atenta y fascinada y aunque a veces realmente me lo crea, qué daría yo por un día mirar el mapa y descubrirme un día  llegando, por fin, a mi casa. 

¿Qué daría?

Aguamala o medusa.
 
 (*) been there.