lunes, 8 de octubre de 2012

She is a tourist.

Homenaje discreto a un texto de domingo que entendió mi viaje. Rafael Lemus.

She is a tourist
 
Ella era nimia
Y esa fue tu peor falta de respeto.
 
Aguamala o Medusa.
 


Que viniera, entonces,  la fuga. 
Abrir y cerrar los ojos, mover la nariz como voluptuosa genio o lanzar el  decreto medieval para verme,  de pronto,  brillante y renovada, sumergida en ellos, en su grupo: los turistas.

Sí, que idea feliz. Tan refrescante. Me resguardo en ella hoy que, como hace meses, no puedo escribir. ¡Dios pagano  de la circunstancia, de la poesía de las espirales, del improbable encuentro, no me abandones ahora! No puedo escribir.

¡Diosa loca de la cantina jornalera, de la llamarada de petate, de la palabra que muerde, no me dejes a mi suerte tan cerca de septiembre! No con una historia tan corta y tan azul y medias noches. No a la pesadilla del ensimismado, del trágico y narciso ego de quien narra, me quedo sin historia, me quedo sin espejo, otra vez como Guido Anselmo, en el  padecimiento aristócrata por consumirse en la búsqueda de la musa que lánguida le ignora.  No puedo escribir.  ¿Fallé? Sí fallé. No hay coincidencias.

He sido una chica tranquila, reservada de la fiesta. Bebo tizanas. He estado  pensando demasiado en los planes y programas. Llevo la falda almidonada al estilo mod de los sesenta, acorde a la estación gris del cambio de sexenio. Con tantas ganas de que algo cambie y de beberme un par de jazzistas en las rocas. Ningún amante en puerta me entusiasma. Falta que deje la bebida y que regrese a los pilates.  Sé que no merezco el beso de Medusa, el don del caos y la escritura, si me concedes unos días de paz y autocuidado, malagua se desbordará de escote como los grandes ríos que fluyen en silencio. Volverán las tormentas con nombres de mujeres que en su temporal venganza, devastan  las  costas  e inundan de poesía las orillas de la tierra.

Volveré a ti.

¡Torbos dioses del estilo, de la competencia comunicativa, de la cadencia latina o de la precisión nipona devuélvanme a la  Aguamala aunque no la merezca, que sin ella no soy nada, que sin ella no soy yo!

Aguamala  llama a la tierra.

Turistas, pinches turistas. Me drenaron. A mí nunca me llega la parte sexy de su derrama económica.  Bueno, algunas buenas fiestas y conciertos. Berlin doesn't love you. Turista terrorista, como dicen los venecianos que son gente sabia que conoce de temas sofisticados, de temas implicados como el de la venganza, el de la seducción y el de la muerte que nos ronda con la inminencia de la sepultura, o sea con tener las aguas(malas) hasta el cuello.

Fuck. Yo quiero estar en su cuello.

Pinches turistas. Así funciona. A penas una abusa leeeve, un poquito de las sustancias que les atraen como el bloqueador solar, las bebidas con sombrilla y los mapas,  y cuando menos te das cuenta, ya estás, otra vez, rebuscando en el estante esas moronitas de cine que dejaste guardadas la última vez que esa masa amorfa de afectos llamada turista te dejó  sintiéndote estafada, como  si hubieras comprado un mojito de 6 euros, un paraguas chino, un low-cost perdido un día de nieve. La desolación que es la prima más fea de la soledad. Estafadores, de esos que te dejan con las ganas de cachetear a todo el mundo, así lo dice Chepa.

Las veces que me ha sucedido esto, las veces que le ha sucedido a mi manager (psss tengo un Manager Cum Laude ¡obvioooo! ¡Qué esperan! Tengan uno con el sentido de la estética que tiene el mío) vienen a consolidar la teoría de la personalidad que se ha desarrollado aguamálicamente para ellos:

Turistas existenciales.

Recordarles turistas, pequeña Aguamala, recordarles: su predisposición genética turista, su falla tectónica turista, su rola de Arjona turista, su afición cartesiana de separarse por adentro muy pinche turista,  luego sus culpas porque básicamente nadie, más o menos normalito, puede hacerlo y sobre todo,  aquello  que  divide a al género humano en un abismo que va hasta el fondo de la tierra y del buen gusto: Su forma de moverse y de aprender, es decir, de tomar y dejar.
 
Su forma de viajar que se parece mucho a la forma de amar y de vivir: cha-fi-ta, china, desechable, empaquetada, clasificada, de plástico, pinche. Como poniéndose un pedo redneck en Cancún sin saber qué ruinas pisan, qué paraísos desdeñan, qué dioses los dejan desprovistos de belleza.
    



¡Aaaaaaaaag turistas! Qué importa, me estoy volviendo buena en saltar al vacío y ahí está ella para mí. Ella. Ella. Ella. Recordarles turistas para poner en  la soledad nueva o la soledad reciclada algunas aves del paraíso en el florero, siempre hay alguna cosa linda en nuestra playa, algún rincón donde querer recostarse. Para buscar el yoga que olvidé para decorar la soledad verde y autosustentable,  la soledad con muchos años en el armario, remachada y apolillada, pero al fin y al cabo, deslumbrante clásico. Alta costura. Soledad de diseñador confeccionada por la aguamala antes de todos los siglos y amén y olé.

Sí, turistas. Cínicos e ignorantes de la ciencia de la cadencia de la vida,  del conocimiento del afecto. De la disciplina de la belleza.  Yo nunca, nunca, nunca he sido como ellos, quisiera, claro, por eso les estoy mentando la madre en este texto...naaa, pero qué hueva, o sea qué hueva.  Hoy les tengo mucha envidia  porque creo que no puedo pagarme el lujo de lo superfluo, even when asai means shallow, even when assai means too much, literally.  Si viajo todo me incrimina, todo me implica, todo me conmueve, en todo me encuentro aunque sea en sentido contrario. Y si permanezco viajo. No puedo pagarme el desprecio, la escisión, la objetividad, no me alcanza.  La neta,  es pobreza y que no entiendo cómo diablos los turistas son tan malos para ser sensibles e inteligentes a la vez, cómo es posible que les salga tan mal.

Malvenidas las invasiones bárbaras, las que saquean. Las que desean tu buen clima, las que se llevan a tu mujer,  las que  toman los objetos brillantes para sí. Las que se creen la bazofia de la objetividad.  El bárbaro,  el extraterrestre, el extranjero, el alienígena, cuando menos te das cuenta, te encuentras  tratando de defender a facebook y espada tu dignidad amorosa, tu educación sexual, tu sentido de la estética (parecido al del manager)… el problema con el turismo existencial es una falta de comprensión de la dimensión afectiva como un proceso relacional que conecta de manera diversa distintos niveles de la realidad, o sea, el turista entiende por -digamos sexo- una disposición específica de correspondencia entre el cuerpo, el tiempo o la trayectoria de duración, la intensidad emocional, el nivel de conexión personal, en fin, todas las cosas que él o la turista crean que participan del -digamos sexo-, las entiende dispuestas de una forma, y no hay poder viajero que les haga comprender lo contrario, que las emociones son eventos de lo afectivo. Sucesos completos.

 

[06:46:47 p.m.]manager: como que puede haber sexo sin pertenencia

[06:47:09 p.m.]manager: o cuerpos revueltos y revolcados sin necesidad de una frecuencia reiterativa

[06:47:32 p.m.]manager: o que se puede amar a dos o mas personas a la vez de diversas formas y que esta ok

[06:47:44 p.m.]manager: porque cada una tendría su propia configuración de esos niveles de la realidad

[06:47:55 p.m.]manager: y representa un nodo de conexión único e irrepetible

[06:48:14 p.m.]manager: para simplificar lo que es simple: los turistas son cortos

[06:48:18 p.m.]manager: ese es su problema

[06:48:32 p.m.]manager: ya pueden tener doctorados y todas las ideas brillantes del mundo

[06:48:44 p.m.] manager: pero es un poco lo que has dicho, no son capaces de ser sensibles e inteligentes al mismo tiempo

[06:50:03 p.m.] manager: al menos no sobre si mismos, no saben nada, es ignoracia

[06:50:21 p.m.] manager: no pueden pensar en sí mismos de manera relacional y compleja.

Así son ellxs, lxs, turistas. Se emborrachan,  consumen, dejan sucio y  se van, imaginad que no se fueran, imaginad qué harían, qué haríamos nosotros, nosotras, si los turistas se quedaran.  Querrían que todos lleváramos sombreros de flequillo y culpas. Desdén to go.

Sí, un día, pronto. Sí, ya pronto, más o menos así:

Estaba muy cansada, estaba con ganas de aferrarme a esta ciudad en la que puedes resbalar mientras te engulle pero hoy se que estoy a punto de desaparecer. Todos lo notan, estoy despareciendo, durísimo, ya no tengo rodillas que me permitan doblarme.
Desaparezco de pagar la renta, de tratar de gestionar una alimentación regular, con cierta ingesta de vegetales. Desaparezco de mi intento siempre fallido de administrar el cuerpo entre los dos trabajos, que son dueños de mi tiempo y que me tienen tan políticamente implicada, tan agarrada de las pelotas existenciales que ya no sé que pie hay que poner frente al otro. La soledad que una aprende a administrar. ¿Sabré, oh,  Cosmopolitan, estar sola alguna vez?

Los dos espacios, los dos tiempos, como las dos Fridas, con los vasos comunicantes  desangrándose discretamente, como secreto a voces. Son tan absurdamente distintos entre sí, como esposo y amante, uno significa ser arrojada y aguantar el trago y el otro significa ser paciente y levantarse muy temprano.  Ambos significan tener que renunciar a la comodidad, a la zona de confort que los chicos con los que suelo juntarme tienen como primera enmienda, garantía constitucional de sus personalidades y franca prioridad. El miedote que les da. El miedote que les doy. Turistas.

Uno, el continuo, implica el valioso tiempo que podría pasar leyendo sobre estudios medievales, dar paseos, cazar cocteles y mirar un poco de arte de martes a jueves ¡por el amor del dios pagano! sentir el suave smog que mi piel chilanga necesita...y el yoga que es tan interesante. Tratar platillos mientras miro a la ventana con una copa de vino, tener el piso más limpio. Recuperar amistades for a reason and many otrhers for a season.

Escribir.

El otro implica ser tolerante, desapegada, ser  asertiva, romper los lazos y reestructurar la vida con él y sin él,  con camaradería pero con independencia, devanarme los sesos para no buscar lo justo y necesario que sería armar un buen embalaje de rencor y pasarle con una aplanadora por la soberbia y el machismo, por su victimización cobarde, o ya de menos, hacer otra cosa con mi viernes, con mi sábado.
Trato  de gestionar mi falta en la escritura, con la escritura. Con Ella. No he escrito nada, Aguamala se nos vino abajo. La he matado. Eso y que no me gustan estos pinches niños turistas, boy scouts,  con los que me he estrellado últimamente,  los he escogido por algo, por la imposibilidad de su tiempo y personalidad que me permite tener esta vida de avalancha. Mi semana es un alud. Una llamarada. La Aguamala está compuesta del secreto que prende el fuego griego.

Señal de corte abrupto y sin sentido hacia la fuga o la umbralidad.
(La imposibilidad)

Desaparezco del río de autos por ir el viernes de lluvia de Copilco a Santa Fe a toparme con eso que estaba yo buscando y que no, otra vez, no era eso...es perfecto, es el editor de foto, y me mira embobado, yo estoy parada sobre el mundo desde su estudio. Narcisa. No me gustó la foto que escogieron, no me gustó ninguna. Debía de estar radiante, me enamoré de él desde que hablamos por teléfono. Y la Diosaloca se moría de la risa.
Cuando lo vi supe que quería uno como él. Que si fuera un vestido (joder, debe ser lo único que se escoger), me lo llevaría puesto, caería perfecto, se ajustaría a mi forma, me ajustaría a la suya, tela vaporosa, caída vaporosa y para toda ocasión.  Pero no.  Mi enamoramiento no se transmitió en su arte de circulación nacional.

El timing es mi talón de Aquiles, con él llegué como diez años tarde, tal vez eso sí se notaba y decidieron subirme dos años de edad en la publicación. ¿Qué les parecía demasiado joven? Dos hijos tan condechimente lindos, una esposa tan condechimente yo en diez años. Pero a mí no me da para eso, acabo con puros niños que no pueden pagarme las cervezas. A mi feminismo universitario  se lo tranzaron en un bar y ahora anda todo doble A.
Sólo se apareció para mostrar lo que no tengo. Me asomo al lente, me promete fama o sólo es el reconocimiento a mi trabajo, a nuestra causa…ninguno, motivos editoriales, dice. Llenar páginas con cositas cool...como ¿yo?...Nel. Por eso estoy a punto de desaparecer, otra vez, otra vez.

Desaparezco del metro dejando mi hueco triste que es inmediatamente llenado por las amplias caderas de la mujer de junto. Seguro fui de Tlatelolco a Tokio para estrellarme con todas sus paredes, contra todas las posibilidades. Tokio te amo pero me estás bajoneando. 

                                                            (La posibilidad de romper)

Y salté  (Told ya). 
Y claro, me rompí y ahora camino con más estilo. Me faltó decirle muchas cosas a la cara. Y sueño que lo echo a gritos rabiosos de mi vida. Sueño con un rencor que en la vigilia es pena. Cosa rara cuando alguien que quieres te traiciona. El planeta se pone peligroso. Me alejé para perdonarlo y perdonarme. De pronto también estoy feliz porque me he dado el golpe más duro de la vida y después de eso, todo puede ir bien. As soon as i get prettier. Otra vez, otra vez, otra vez. Sí, es definitivo
 
Desaparezco.

Toque mágico del narguile azul y me teletransporto. Me uno a ellos, a su tour…frente a la Monalisa.  Soy yo alzando la cabeza ante la imagen que he visto otras 9,3485 veces pero ahora  entre otros  peinados rubios y apresurados. Ahora frente a la mera mera, la sonrisa original, el misterio de su seducción…Es igual a la de internet. La de internet es igual a ella, es un nodo. Estratégico punto del Occidente, su centro, como dice Pablo Fernández. Trato de ver en ella a Isabel de Este, no la encuentro ¿Por qué se peinan tan mal siempre esas caucásicas altermundistas? O sea las nuevas, las turistas, no Isabel de Este.  El descuido es parte de su encanto o es que mi condición de latina  o de asiática no me permite estar desaliñada…Qué importa, hoy soy ellos. Soy la de melena rubia y descuidada, gafas obscuras o quizá soy más asiática todavía, mejor peinada, mejor vestida, mejor alimentada. Tengo los yenes y  los gadgets o los dólares, hartos dólares, de pronto estoy preocupada por  la frescura y origen de los alimentos.  Llevo una de esas terribles faldas o bermudas de “lesbiana alemanana” color  kaki (así les dice mi hermano, es un chiste entre nosotros, ofrezco mis disculpas  a las lesbianas alemanas más fashionistas). Cámara voraz y ojitos  destellantes.
 

Atrás quedó el viajero, ¿cómo? el viajero.  Atrás con aquellos otros objetos del vintage: el amor, la poesía, el heroísmo.  La aventura de Simmel, el tiempo discontinuo, el espíritu alimentándose de estética. Viajar ya es cosa cotidiana.  Qué padre, entre ellos todo es feliz y básico. Viajan en aviones y ya en el piso aquí o allá todos son elementales, básicos. Comen, beben y duermen. Consumen. Cobran seguros. Entre una y otra comida, una siesta, una retahíla de billete y algún ¡oh my gooosh! (no, más agudo) ooooh maaay góuussssh! entre monumentos. Ningún hallazgo que arrobe. Ninguna aventura que ponga en crisis lo ya conocido. Espejitos. That’s the point. Su viaje es sencillo y fotogénico. Sol y playa. Barrio Gótico y Paella. Allí, donde él está, estaremos todos ya muy pronto: La tour. Para esos, no importa dónde se paren… no lo saben.


 El viajero persiste en lo bohemio y se queda a un paso del ridículo.

Subir al avión y padecerlo como al aeropuerto y sus alrededores. Sospecho que teme al aeropuerto, sospecho que es un espacio psicosocial donde uno experimenta los peores momentos de la vida. Ansía confundirse con nativos y ningún nativo le respeta, (a menos, parece, que esté en México donde pensamos que las personas con acento es lo mejor que nos pasará en la existencia).  Se mata por estar en busca de lo auténtico y todo es una puesta en escena para que él pague por eso.  Ante cualquier hallazgo duda de mostrar o no su asombro. ¿Su solución? Mirar apenas, sonreír y tomar la foto que viene  de la entraña cuando nadie lo mira. Aquellos que con ojo débil, ante cualquier connato de belleza se les debilitan las rodillas y el deseo de aprehender es  tanto que jamás  tienen la más básica skill turística de tomar fotos. Otrxs viajerxs: lxs que van por  e s a  foto. Por la experiencia precisa que acontece ahí y entonces para él, sólo ahí y sólo entonces para él  o para ella, en su justa medida, en su explosión como evento de la vida. Uff, esa es la foto.
Yo nunca tomo fotos, ahora estoy tratando porque quiero ser turista y andar con cínico desinterés, desprecio, desdén o franco terror por hacerme cargo de las consecuencias de mis actos y mis borracheras etílicas y emocionales y… porque tengo un gadget maravilloso que hasta el momento, sólo me ha sido útil para verme a mí, asombrándome como sietemesino frete a su propia imagen y es bien raro…yo, Jessica Asai, ese rostro, la reina de la dicotomía. ¿Quién soy? ¿Tengo que tomar un avión para saberlo? ¿Tengo que tomarlo de nuevo? ¿Tengo que hacerme alguna foto? La hippie y la fresa, la caótica y la sofisticada, la temeraria y la culposa, la berrinchuda, la negligente, la exigente, simultáneamente, ninguna de las anteriores, todas las anteriores. Las dos Fridas. Qué bueno que no tomo fotos, sé que me absorbería la cabeza y escribiría todavía menos. Jessica Asai, la Reme, la niña autista y desconectada. ¿Aguamala o Medusa?
 
Barbara Kruger. Your Body is a battleground.
                                                 Y en la vida nos enseñaron esto:

“Tu cabeza, no, no, no, mejor: tu cerebro, tiene la razón y permite o impide los afectos. El amor que es un afecto y no un pensamiento correcto y justo, sucede en el tiempo lineal de nuestras minis historeografías, lo que impide que dos  afectos sucedan a la vez.”
Su globalización no les permite entenderse descolocados o  situados, (entonces no saben qué hacer con los largos alcances de la mirada de Medusa y casi cualquier furia).

Odio a Descartes. Teórico de los turistas,  no mamar el daño que nos ha hecho. No hemos podido ver de qué manera absurda nos ha recortado… Me choca estar recortada.  A fuerza de costumbre, de torceduras energéticas, una ha venido a comprender que de querer evitarse la resaca por turismo, en general hay que tener desconfianza de las personas que no ostenten visiblemente dicha condición con gafas, crocs y margaritas, o sea, que todo mundo es turista hasta que demuestre lo contrario. Entonces, una frecuentemente se equivoca (el manager tiene la teoría de que yo así les elijo, turistas). Hay unos que van  camuflados, incluso. No es que hayan ido a tal o cual escuela, que escuchen tal o cual música, que se vistan de tal o cual manera. De pronto su actitud frente al arte culinario los traiciona pues la mesa también implica cosas de contenido cultural diverso en el cuerpo... pero nada más.  Estamos expuestos.
Entre los turistas todo funciona bien, para eso están diseñados y para ellos está hecho Disney, no son inventores o artistas,  son turistas y para ellos el mundo está dispuesto y estandarizado, higiénico, por talla y por temporada, el amor también. El sexo también. Sólo sacan el cobre de turistas  si se sienten  en peligro de perder el itinerario, o peor, si lo hicieron porque  les da mucha curiosidad la zona roja de mi casa.
 
I'm bored of Cheep and cheerful  Da Kills! (pura sabiduría)

Básicamente, no ser un mentecato turista  es una cuestión de formas, un entendimiento estético, casi musical,  de armonía en las actitudes, de ritmo, de buscar la congruencia y la redondez en lo que nos atraviesa pues la redondez es voluptuosidad y la voluptuosidad es una propiedad del placer. La congruencia afectiva es estética y la estética es ética.

                                                          
                                                                

En otras palabras, de no decir y hacer cosas atroces después de meterte a la cama con alguien. De no hacer niñerías, de no decir estupideces, de no hacer groserías porque tu moral judeocristiana te las grita desde el más allá de tu haber matado a dios, de tu deber ser /hacer/sentir cartesianamente escindida, recortada…just because they have it in their backyard, even when they have that Sussex sparkling flavored sip just across their sterilized walls.





Tener la  preocupación y delicadeza  de no exponer tu miseria para el otro. Para el que no tiene velas en tu entierro. De no mostrar pura inseguridad y miedo ante lo que no estaba en el itinerario de viaje y seguir procurando ser, quizá ya es mucho pedir, atractivo para el otro, mantener cierto misterio, tratar de sostener una actitud, amable y generosa…educada. De hacer el amor primer mundo…juá!...me la volé! Pero ya está.  Sin pagar derecho de piso psicológico, sin las bajas corruptelas de la culpa. Sin la resaca por no poder asumirte sintiendo de otra forma o quizá en otro tiempo, en otra playa y mundo  ¿Pero quién me escuchara de entre el coro de los ángeles punks, queers muy caídos… quién?  
 
Esto es materia de educación sexual, ya lo creo ¿Qué se hace después de hacer el amor? ¿Hacer sentir insignificante al compañer@ tendrá algún tipo de efecto endorfínico en los cerebros turistas?¿Convertirlo en un error, en efecto, reduce sus culpas? ¿Minimizar la importancia del evento les otorga tranquilidad? ¿Hay que ponernos histéric@s para que piensen que somos buenas personas y no moustros terribles que han tenido sexo y chan chan chaaaan (música muy macabra) sentimientos?

Las clases de educación sexual no deberían de quedarse tranquilas por mostrar  a lxs chicxs lo que sucede con los gametos.
 
¿Pero  exactamente a qué le temen los turistas?

 [01:17:13 p.m.]manager: los turistas son entes ontológicamente definidos

[01:17:26 p.m.]manager: se definen por un sistema de contraste

[01:17:51 p.m.]manager: a lo que temen los turistas es a viajar, en el sentido más amplio del término,

[01:18:04 p.m.]manager: viajar por viajar

[01:18:06 p.m.]manager: sin rumbo

[01:18:07 p.m.] manager: sin control

[01:18:24 p.m.]manager: porque no lo tienen sobre sí, le temen a cualquier cosa que se salga del plan que les puso su agencia patrocinadora o gestionadora de viaje

[01:18:33 p.m.] manager: les da miedo dejarse llevar

[01:19:44 p.m.]manager: les da mucho miedo disfrutar la vida de formas que no conocen y que les parecen mínimamente arriesgadas

[01:20:39 p.m.] manager: esperan que el bus pase por ellos al hotel , que los lleve a dar el recorrido típico, sacar tres fotos tontas con sonrisas ensayadas, y después cenar en una calle concurrida
[01:20:55 p.m.] manager: pero le temen profundamente a un callejón en el que deban preguntar cómo funciona la cosa y hacen y dicen tonterías

[01:21:39 p.m.] manager: contigo sucede que eres una mujer increíblemente hermosa y seductora, y la más improbable,  llamas mucho la atención, entonces no vacilan en querer hacer tours como si fueras la rambla.
[01:21:42 p.m.] Jessica Asai: oj! me blush. gracias por lo que me toca cariño... Perooo noooo!!!, la rambla?!!  Espera tengo la canción perfecta. Para  los  turistas del 2012,

http://www.youtube.com/watch?v=g_rm-L7ItWQ   de Fisherspooner, se llama Never Win jajaja, cuz you never win, rigth?

[01:21:55 p.m.] manager:  el problema con los turistas es que no entienden la belleza no-comercial, estremecen ante lo atípico. Jaja es bueeena. Sólo ganas si les usas esperando que de hecho turisteen.

[01:22:13 p.m.] manager: están anonadados y no saben por qué, entonces hacen lo único que saben

[01:22:15 p.m.] manager: turistear
 
   Show respect for my exotic paradise.
Asai doesn't love you.

Ir al centro. El turista intuye que todo ocurre ahí ¿se equivoca? Nou, nada…ahí confluyen todos los signos, se colapsan y con tequila sunrise en la mesa, con dólares en la cartera, con la casa de Massachusets, la vida debe ser más bella. Sin preocuparse de aquello que se queda con los escombros  tu despojo,  con la alza de precios, con desconfianza total hacia el mercado.  Elogio al turista por mi denotada envidia

Pfff. Lo que hago por una historia sin efectos colaterales tan devastadores o sencillamente, tan desprovistos de gracia,  por tratar de convencer a la masa amorfa de afectividad llamada turistas de que mandando de tour a su quinceañera marista interior(*), serán más guapos, listos, elegantes, simpáticos, o ya de perdida, menos patéticos por procurarse un mundo más interesante y especialmente, más armónico.
Creo que tengo una causa. Cómo quisiera ser una mulata en el hastío nórdico, una rubia lechosa de Kentucky en Banana Republic, quisiera mirar a mi vecina, la de Daniela Romo y el perro faldero y el hijo que no saluda y sentir que entre nuestras dos miserias existe un océano y tres lenguas de por medio. Sí, dije lenguas...y que me resultara, digamos, kitsch y curiosa…y no todo eso que me resulta. El turista que ya dijimos, es zen, es sabio, viene, mira y huye rápidamente, no tiene la osadía de reincidir...vale, no es zen en tanto la  responsabilidad sobre lo aprehendido. Foto y lo que sigue: Next.

El nativo, viene, mira y persiste. Insiste en la belleza. Para el viajero no hay foto: es un largometraje japonés y mexicano y francés. Sin fugarnos, en el letargo y el fastidio, aunque una persista en mantenerse atenta y fascinada y aunque a veces realmente me lo crea, qué daría yo por un día mirar el mapa y descubrirme un día  llegando, por fin, a mi casa. 

¿Qué daría?

Aguamala o medusa.
 
 (*) been there.

 

 

miércoles, 18 de julio de 2012

Todos los tiempos de Junio.


Cuernavaca. Fuga y escapes.
(Texto en todos los tiempos de Junio, colección de enfermedades aguamálicas).
1.       Crashes and crushes. La cuestión del momentum amoroso.

Junio
Esos breves amores
en canciones
llueven.
AoM

El Centro Morelense  de las Artes antes era un hospital. Hay cierta vibra. Ahí es donde Darío trabaja como modelo  para una clase de dibujo, además de crear su depósito de capas atómicas de óxido de aluminio en el Centro de Investigación en Energía.
Darío fue a hacer el posgrado a esa tierra verde y chueca de la eterna primavera antes de partir a Escandinavia. Tiene grandes planes. Me incluye. Cuernavaca tiene cañadas. El país y el año son un despeñadero y yo he caído.
Él me mira escribir la investigación de la que me fugo en este texto. Me acompaña fumando, cuida de mi gata y lee un libro de mandalas que he encontrado en casa de mis abuelos. Es un amor. Salimos a penas unos cuantos fines de semana pero me gustaba mucho que anduviera por la casa. He got  Tokio. Le gustaba ponerse  a cocinar mientras yo volcaba sobre el teclado un aguamala. Ese momento me hizo recordar un poema de Erica Jong y lo disfruté. Tenía un hombre cuidándome, un hombre libre y lo eché ¿por qué?
Él me gusta porque entiende la materia. De pronto yo tengo mucha energía. Me dice que pienso demasiado y eso a mí me da mucha risa. También dijo que tenía que sentir más y me quedé callada pensando en que estaba equivocado, my.affective.turn: Las cosas no llegan a nosotros con banderitas post it, cariño. Las cosas se sienten y se piensan simultáneamente. Claro que siento, siento sobre todo angustia. Mareo. Vértigo.
Darío me cuenta cómo se fumaba un cigarro, casi desnudo, viendo  la Catedral de Cuernavaca desde el balcón de la sala de clases. Me gustaría hacerlo un día. Me prende eso de los edificios viejos que tratamos como héroes porque nos hacen justicia estética (*) y la brisa entre la piel y la tela y las vistas.
Cuando lo conocí bailamos y sentí un mareo. Una descompensación. Yo no entiendo muchas cosas pero entiendo el baile. La cuestión del momentum. Después de bailar me dio un beso de 45 minutos. Y esa es una buena impresión.
Luego no nos entendimos, i-need-too-much-too-late. Tenía un hombre cuidándome, un hombre libre y lo eché ¿por qué?  Gramática de la alcoba. Decidí dejarlo incluso antes del accidente, pero antes de hablarlo y, otra vez en Cuernavaca, me estrellé en una boda manejando un escort wedding: Había en el auto música que me obsesiona. En el desvelo sólo el placer es claro y ahora pienso.en.otro.tacto.

La boda de Ingrid. 
Some guys called Desire, there was desire.  And some guys called The Knife, there was a little hidden knife too. Lo exprimí de música y estuvimos cerca del Tantra. Sólo cerca. Tuvo que pasar un año y otro Daniel (ya se) para conocer el centro del Universo que es el centro de nosotros mismos. Hacemos el amor en la perpetua umbralidad. Un poquito más allá, un poquito, siempre. We have too much too late, too much… and I have some issues with mommy’s issues guys, he said.
En la Ciudad de México llovieron luces y  aguaslocas en la semana más border del año. La montaña rusa del dosmildoce tiene puras bajadas para mí, I got to ramble. Pero se acabó. Estoy harta de mí, de la aguamala que sólo prospera en el cultivo del caos y la gastritis. We should be careful about things we wish: Too much badwater. Men open season last so long: I’ll be ascetic, zen, balanced, measured and mature, I will be focusing on myself, eating grass to be the prey, and  see if someone can still shoot me. Shoot me. Double shoot me.
La dimensión del sexo se abrió para nosotros. Desire doesn’t call. Crash wedding. Hoy me he sentido tan frágil y tan border. Viene una venganza de la punta de mis letras. Estoy tan triste y azul que parece que todo lo que haga, todo lo que piense será así.





2.   AzulDaniel.
Quinto y sexto de prepa se me pasaron en la mirada larga y azul de Daniel Santana. Después de Daniel, el azul  siempre me recuerda la palabra distancia,  a algunas canciones pop que voy a censurar ahora y a esa sensación de paz armada que tiene la playa. 
Ese Dany vivía en Querétaro y era el más guapo de todos los chicos que conocía entonces. Daniel es la fotografía de mi adolescencia: Belleza aria y amorplaya de dieciséis años.
Para poder explicar a Daniel todos los clichés serían escasos. Lo conocí escribiendo el nombre de otro chico sobre la arena mirando al Pacífico. Lo conocí ante un sol cayéndose. Sus ojos eran del color de mi bikini y yo tenía un talle muy estrecho. Me llevaba un año pero él tenía muchas más nociones sobre sexo que yo, marista y boba. Daniel me hacía  sentir hermosa y sexy. Tuvimos historias intermitentes en la ciudad de cada uno. Nos escribíamos larguísimas cartas que llegaban a mi primer correo y utilizábamos ICQ para encontrarnos. Una vez llamó a casa mientras temblaba la tierra.
Nos vimos varias veces durante esos años, su visita era mi vida. No éramos novios pero nos enamoramos. Días notas  mandarina y menta, largo corazón de sándalo en viento.tommy.girl.  Durante algún tiempo, todos los otros chicos eran poca cosa para mí y aunque poco a poco fui conociendo gente que llenó mi vida en su momento, también andaba por mi vieja habitación rosa como la prom-queen de la nostalgia. Introspectiva y asilada como de vez en…siempre. Una vez escribí estas líneas para él:
“Daniel, tus ojos me recuerdan a la palabra distancia. Estás tan lejos que siempre vas a gustarme.” 
Como también me gustaban las esperas y las cartas, Daniel fue mi nostalgia por un verano perpetuo.
En algún momento, ese Dany tuvo una novia y fuimos sólo amigos.  Algunas mafias adolescentes nos enredaron en un problema de robos de cuentas de correo y acoso que desató una de mis amigas del Colegio, casualmente emparentada con la chica, quien luego fue Miss Querétaro y mi enemiga acérrima (un momento más de sólo a mí me pasan estas mamadas).
Levanté las manos, no lloré nada y seguí la vida. Había planeado hacerlo en un acantilado de Bretaña, mirando al  Mar del Norte, mientras el viento volaba mi pelo largo a la Jane Austen (bueno, ahí me creía el Adriano de Yourcenar) pero no aguanté las ganas de hacer mi escenita psicomágica y pisando Francia, tiré la pulsera que me dio a un charco del Charles de Gaulle. Llovía. En Francia aprendí a probar cosas nuevas y a salir de noche.
Volví a México. Llamó. Pidió perdón. Regresó. Miss Queretaro was defeated. Daniel llegó a vivir a la Ciudad de México cuando yo estaba en tercer semestre de pregrado. Vino por mí pero era taaan tarde que yo ya era feminista, ya me había estrellado en algún sitio de la Ciudad Universitaria con la Psicología-Social-Acá-la-Chida y con la barca de Ulises. Otros deseos y nostalgias me movían. Su tez perfecta, su vida plana y hasta el azul llegaron a desesperarme.  Frente al tlatelolca de Ulises, frente a su caos, frente a su enorme amor por la poesía de la vida, Dany ya no me gustaba.
Años después, la red social nos puso en contacto. Como buen ingeniero mecánico y queretano del Tec entró a trabajar a una planta con su primo, encontró una chica y se quedó a vivir por allá (Perdón si algún lector ingeniero queretano del Tec no se siente representado por Dany).
Mi lejano Dany, se casó hace unos años con la clon, (clonsisisísima very shocking), arquitecta del Tec y queretana.  De vez en cuando me habla para saludarme e instalar algunos recuerdos  editados por la chica marista que  parece habitar en algún rincón de mi memoria visual. Una vez me contó que nunca había experimentado un terremoto y eso me dio una extraña sensación de desconfianza y pena.
El siguiente Daniel, usa su primer nombre para andar por la vida y ese es un nombre, digamos, menos dulce, menos enmielado. Daniel suena a sol y superficie. Pienso en la piel. En la miel. Primavera verano. Vestidos de algodón y piscinas. El siguiente Daniel está enredado. El siguiente Daniel puede verme. Y me ha bebido toda. (¿Puede? ¿pudo?) Como destilado, me puso debajo de la lengua y supongo que después de la fiesta tuvo reservas y resaca. Y otra mujer y planes.
Sábado erótico y sencillo, ojos sobre Venus. (Did we sing Creep?) El whisky que tan mala fama tiene parece ponernos más enteros: La conciencia y la inconsciencia parecen ser la misma cosa, estar en la misma cabeza,  del mismo lado de los circadianos. A picture:
Suddenly sunday happens (Did we….) -Oouh, fuck!-  (Oh, Jess, yes…we did).


3.       Tránsito de Venus:  Slides about a pool.
Voy a escribirte todo. Me vuelves agua tibia y tú vas volverte código binario. Se de la naturaleza porosa de mis textos. Quiero todas tus honduras.  Ya es cosa tuya si chapoteas o te ahogas, pero yo te veo  hasta el cuello de aguamalas.
Quiero tenerte en fantasía pillowbook y rayarte la espalda con la opus medusae. Seguro Greenaway  pasó el fin de semana en una piscina con alguien. Quizá también había mariposas dentro y fuera de la casa, dentro y fuera de la piel. Yo no quiero dejarte de escribir. Quiero narrar esa cara que se transforma, quiero escribir la temperatura del agua, tus dientes. Tus amarres. Lo-perfecto del encuentro, eso que has hecho con mis senos. Explotar las necesidades narrativas de la piel. Volarnos.
Pillow book, DJ. En la vida no te voy a pedir nada. Ni tu tiempo. Ni la mano. Tal vez música. Pero este texto es mi casa, mi estudio rojo, mis canciones ácidas, mi juego de rol and I do not drive safely.  Si aquí hay alguien maniatado, si alguien hace cosas sin mirar, eres tú Dany. Aquí no vas estar cómodo pero tal vez te guste. Aquí es rojo todo el tiempo. En aguamala tiembla y llueve y hay heridas e incendios. Hay fuegos.
Pillow book, quédate a la mano, cerca de mi cama, déjame ponerte cerca del pecho y leerte. Quiero un cuento ácido y muy porno. You’re such a good wave, mate, such a good one. Quiero tenerte  en la cama y surfearte.
Voy a escribirte y no se me escaparán de las letras o las ganas, los surcos que has ganado en el gimnasio. Your double shot effects. Uno y cero besos tinta. Siento tu respiración sobre mi cuello y  el tránsito de Venus en los labios. Quiero una novela Jane Austen y que desates mis encajes. Desamarra mis costumbres y ponme en una actitud frente a la cama.
Ondulas en algo que se parece al verano o al deseo. Feels right. Quiero un cuento beat con brotes bocanada. Quiero montarme una historia de libro vaquero. Quiero enrolarme en tu juego. En tu extraño devaneo por mi nombre sinuoso y raro. Encuentro fuera de la agenda: El placer lo pone todo más claro.  Es lo único claro. Feels right. Feels good. Choque cósmico. Crash wedding. Erótica vuelta de tuerca de la posibilidad durante el poderoso paso del planeta.
Tránsito de Venus: La vuelta de su estrella es tu vuelta por mis piernas.  Tu nombre es  fuego  drum’ n’ bass en estos días. Beso.llaga.electro.
Llevo puesta una lírica ceñida y trasparente y daría mi reino en el oriente por hacerte volver a mi cama disuelto en aguamala. Por conmover tu espina con mis letras, aunque no te conozca, aunque creas que soy una chica sencilla y cool. Allá a donde vas, donde yo no soy,  serán las letras y las canciones porque cuando no hay nada ellas-siempre-son. Me siento de veinte años, parezco de veinte años, tengo veinte años y bajo la falda tengo un río para ti.
En el balcón de la noche no hay nada más emocionante que una boca nueva, Dany. Reflejarse en tus  pupilas de pronto conocidas, de pronto no. Buffalo 66. Tu tacto sobre mis ventanas. Evócame. Invócame. ¿Será la ambigüedad de mi cumpleaños? ¿Es mi mareo el mareo de los astros?  Desire doesn’t call. La diosa del amor es cruel y caprichosa. La diosa del amor también es una diosa y no pregunta.
Tránsito de Venus. Eterna Primavera. DJ Habemus. Got a crush on you. Fuck.





4.       La semana border.
Dos mil doce.
Montaña rusa.
Lecciones serenas y
 sado-
masoquistas.
.
Recuerdo la pregunta de Octavio el otro día ¿Quieres una vida de sibarita o una vida de adrenalina? Debería preguntármelo cada vez que abro la boca. A veces entro a la vida como al down hill. No me importa romperme la cara o las piernas si puedo dominar una forma en caída libre.

También así entro a la seducción. Se trata de cierta actitud que tiene que ver con mis signos del zodiaco, con el sexo y con algunos poemas y películas. También con el desarrollo del hipnotismo, de saber que puedo hacerlo, de disfrutar la cacería y no morir en el intento. De provocar movimiento. Hoy, martes, día emo, me ha cansado el juego. Estoy abatida y sin parque y sin ganas. Basta.
Dany, tus tres gotas o verdades me derramaron estos vasos. Dany, yo siempre he tenido la brújula en su sitio, se a donde quiero ir  y a donde voy a escapar. Pero hoy no se nada de mí.
Cerca del 28, la semana border es toda superyóica y pfff, toda católica. Me doy cuenta que estoy dispuesta a prenderme de una actitud venga de quien venga. Me castigo. Me intoxico. Escucho a Led Zepellin y me obsesiono con algunas canciones que el DJ me comparte. Escribo esta basura ridícula y sólo quiero música. Quedarme tirada como ovillo en Tokio. Llorar y ser patética.  Asilarme por completo. Fade away.
Mariana me sorprendió en mi hartazgo laboral. Sabe que no pertenezco, que no lo he hecho como a todos nos gustaría.  Permanentemente me fugo, me pierdo y caigo. La vuelta a la academia parece cada vez más lejana para mí. Una y otra vez me encuentro trabajando para otros. El feminismo me sale por la culata y por la boca pero no me sale en la vida. Los hombres me asaltan emocionalmente y yo alzo las manitas y les entrego mi vida liviana y exótica. Así nomás: pásele y llévese su pedazo de aguamala, al fin eso es lo que tenemos, eso es lo que somos: pedazos.
No se si las brujas son del este o del oeste. Tampoco se ya qué desear. Y Carla decía que admiraba mi certeza sobre la vida, la extraño tanto. Me avergonzaría tanto decirle a Carli de qué manera la vida me lleva de corbata y me arrastra. 

El año es un alud sobre otro. Mis mejores amigos están lejos. Es difícil ver claramente cuando todo da vueltas. Como Iraida, ya me quiero bajar. Estoy despojada y rota. I’ve crashed. Hoy me encuentro en el espejo con la-mujer-que-no en su peor edición: Too cool to be loved. Too cool to be loved, again.

Idiota, ridícula. ¿Por qué los chicos creen que no podrían tener una relación retorcida y enfermiza y que les recuerde lo peor de sus madres conmigo? Me declaro completamente capaz…No, me fui a la mierda,  no quiero eso, no quiero nada. La súbita pérdida destapa las válvulas que faltan. Me siento fracasada en doppler, en efecto tequila. Tengo esta sensación de deriva, de inmigrante, me aflige pensar que no hay nada para mí.
La derrama de futuros devino en el colapso del sistema. Pero parece que hoy quiero aferrarme a una ilusión de compañía y estabilidad como la que dejé para inventarme este y otros cuentos. You are not. I don’t hear them calling me; I don’t know if I should ramble. Que la Universidad me defrauda, que mis proyectos en la empresa se van por la borda(r). De pronto me doy cuenta que no he comido bien en el último mes, que pierdo peso y que no tengo hambre. No tengo hambre. Ya dije que no sé qué desear, sólo quiero parar.  Basta.
Peor es tomar la vida, como se toma un texto, encendiendo metáforas y velas en el abisal, recuperando la belleza del pantano. Mi pantano. Y la chica sencilla no puede dejar de pensar en palabras desatinadas para decir cien veces lo mismo: Estoy mareada de mí. No puedo verme al espejo. Necesito que alguien me pare y me sostenga.  Para luego ir por la acera como si no me faltara nada dentro del pecho. Con mis botas y mis accesorios, con este encantador corte de pelo. Con mi sonrisota. Como si no me doliera la vida, así camino. Me veo de reojo en nuestro espejo riendo despreocupada en una fiesta, invito los tragos, bailo, brindo, celebro. Me veo reflejada en el cristal de la cabina de audio del Instituto de Biotecnología, dando conferencias en Cuernavaca, como si supiera de qué coño hablo. Como si supiera cualquier cosa. L’être c’est paraître? ¿Ser es parecer? Soy una farsa. Un fraude. Soy un engaño.
A veces, peor, la seducción es el umbral del amor. Si todo sale bien le escribiré algo bonito y tendré un duelo de dos semanas. Mejor no pensar en el amor. (No pensar, no pensar). Pero en la semana border, tan cerca del mareo and disappointments, la dimensión de la sospecha es cruel. Siento violencia económica. Laboral.  Siento violencia en la calle. Abuso político. Me siento muy outsider. Posmo hiper posfordismo: Te odio, porque me excluyes, sé que no tienes nada para mí.
Me estrellé en una boda manejando un escort wedding. Y ahora elaboro la venganza. Got a crash on me because of you. Todo eso, a menos que me estrelle con alguien la semana entrante y  de pronto te encuentre on line para preguntarte por el el clima en California. Dependeremos, en todo caso, de cómo fluya el yoga y la escritura.



5.       50 Ways to leave your lover. Past is a grotesque animal.
Otra vez Darío, otra vez Cuernavaca. La primera cerveza del fin de semana, dos gringos locos, un balcón y Andrés Manuel Presidente: 50 ways to leave your lover.
Le dije fuéramos abajo a sentir la masa. A la masa de gente, que es llena de forma. La masa está en lo trans, sucede en los afectos, en ellos se desplaza. La masa no piensa, piensan los ciudadanos que la conforman, pero cuando la  masa nos sucede no pensamos: La masa se siente, la masa vibra. Eso dice LeBon, el viejo, y Moscovici, el retro. O Silvio Rodriguez en esa canción. Estas masas de nuestros días se mueven en la indignación.  Vibran ahí, de ella nacieron.
¿Sabrá Darío que pienso en la Anarquía? Mis padres lo saben o lo sospechan y creen que por eso pueden dejarme sola. Hay que tener cuidado con las cosas que deseamos. Yo ahora soy una mujer independiente  (I’ll be the prey soon).
Comunidad gay morelense. Estrellas rojas de polietileno.  Ha sido el cierre de campaña. Semanas después sabemos que la izquierda ha ganado el Estado y que el padrastro abusivo ha regresado a casa: el país será gobernado por el PRI, past is a grotesque animal. No somos capaces de nosotros mismos. Nos odiamos. Se vota con pobreza, con dolorosa pobreza. Se vota con racismo. Se vota con miedo. There’s nothing there for us.
Darío me cuenta que Melosa Granada es una abogada gringa que conoció en San José del Pacífico. Melosa Granada es como el nombre artístico de una estudiante de la Esmeralda, pero no. Me contó que así se llamaba, que así decía su pasaporte ¿Las amigas de mis examantes serían amigas mías? Melosa Granada y ¡bum!   Vamos a cocinar el postre en casa. El postre podía llamarse melosa granada en una cafetería hipster de estudiantes de la Esmeralda. El postre explotaba en neurotrasmisores, melosa granada y ¡bum!
Tengo que decirle que me ha encantado conocerle pero que el último accidente amoroso dejó secuelas operativas y literarias que me han hecho propensa al juego y al estudio…y que esa fue una buena impresión, también.
A Darío le gusta conocerme y yo lo evité 7 fines de semana, uno de los cuales, conocí a Dany. Cuando el día se cae compartimos canciones. Pregunta por la extraña  historia de mi mezcla sanguínea. También me preguntó por qué quiero tatuarme una jacaranda, la frase de la teoría queer, un mandala y un hipocampo. Debo ser suave. Debo ser amorosa. Pero debo dejarte. Cuando lo hice no sabía que me dejarían a mí también: There must be 50 ways to leave your lover.
Una trata de tejer alguna cosa linda con la madeja siempre verde de las tragedias cotidianas. Si no fuéramos retazos. Si no fuera recogiendo los hombrespedacitos que cortaron nuestras mamis. Si pudiera comprender los hilos de la gracia. De cualquier forma lo hubiese dejado. Era cuestión de la gramática de mi alcoba y claro, de Daniel.
Pienso en los astros. Uno debe pensarse las cosas cuando hay  tanto fuego y viento de por medio. DaniEl cierra las puertas de su relación  abierta al bosque que se quema. Cierra su vida a mi psicología social, a mi escritura, a los juegos, a mi piel, a mis ojos, a mi rostro, a la psicomagia, a mis amigos, al enorme potencial de mis perversiones. Daniel nunca estará en mi playa. Ulises nunca estuvo en Tokio. Dany cerró su vida a la mía de vastedad punk rocker, a mi vida house francés. Y yo no puedo creer que no lo quiera siendo un ritmo tan sofisticado y divertido.  Tan suave y llevadero con cualquier tipo de licor. Anyway, con ella tendrá un mejor ritmo. Tres gotas de cianuro al ego. Yo no sé ni qué me pasó, parece que acabo de despertarme después de 48 horas de derivas. (Sólo el placer es claro). Fuck. Parezco una adolescente absurda y barroca y por eso me siento con la autoridad de derrochar la vida.
Él dice, otro, que enamorarme como quinceañera es parte de mis encantos y que de pronto, esos encantos, se apuñalan entre sí. Pero él es astuto y malintencionado y está del otro lado del mundo. Yo me siento apuñalada cada dos meses, cada dos besos. Cada dos extraños. Cada dos amantes. Él ha dicho que es menos astuto y más malicioso de lo que yo creo. Seguramente también quiere asaltarme.
Estoy enamorada de cosas como la vehemencia y la osadía, de la magia y las raíces. Pero dicen los libros sabios que se quedaron conmigo después de la muerte de mi abuelo, que todo es y luego fluye ¿Qué tan pertinente será tu olvido para el aprendizaje? Mi intuición falló de nuevo.  Claro, y el timing. Tomás Segovia dice que el seductor es el primero en ser seducido, el primero en enredarse en una forma. Por eso yo no debería de estar cazando nada. I’ll be de prey, soon.  ¿Me volveré más fuerte y guapa? ¿Me arrastrarán los relámpagos de agosto? Shoot me.
Daniel, el recuerdo de mi okiya le devanará los sesos. Viajará por neurotransmisores en dosis controladas: cada vez que yo baile sus canciones, por ejemplo. Me deja al borde de la semana border y yo lo-sentía-perfecto.  Tres dardos al ego: Mujer-que-no.
No soy la princesa de las terrazas de Barcelona. No soy la dueña del bar. No soy Adriano en un campo de Bretaña. No soy la Maestra Asai. No tengo ningún súper poder. Daniel me deja tres veces y yo  cada vez estoy menos segura en mi fantasía. Soy débil y soy gris.  Did I tell you about little hidden knife too?  
Me siento ridícula en mi propia ropa, inside the shirt that just fits.  Tengo ganas de llorar en la oficina, salgo al jardín que me atrapa, me escondo en un baño, Aguamala y yo nos brotamos, ando border y Jane Austen ¿cómo permití que esto pasara? ¿Qué diablos me pasó? ¿Cómo llegué a este texto y a ese sillón? Así, en un mes, por intuición, por pasión, por la puerta del sexo que creo entender pero que no entiendo nada, porque no pasó nada. Nada, me imagino cosas. Estoy abusando de la poesía y las sustancias. Nada pasó o nada debió de haber pasado.  Nada. Ni los años. Sigo confeccionando nostalgias en la habitación rosa de casa de mis padres. Estrellándome con un Daniel.  Sólo porque me pareció un buen chico, porque me gustó su música, porque lo sentía perfecto, por la temperatura de su cuerpo, por una risa o por las suposiciones sobre el juego, por lo inaudito de su orgasmo, porque me trataba bien (¡jo!), por unos ojos y un verano, por las mismas estupideces de siempre. Por la piel. Por ser una pinche quinceañera 2.0. No mamar. La vida y el estómago por la caída libre, por escoger la vida de adrenalina,  las endorfinas que se sienten como efervescencia. Voy a cumplir 30 años. Soy ridícula y me mareo.
¿En qué estaba? Sí, Darío, Cuernavaca. Compramos muchos dulces. Vemos detenidamente un amate. Árbol que crece en el despeñadero, árbol de raíces expuestas. No le digo nada en Cuernavaca. No puedo por el postre y ¡bum!  Me alcanza en casa, soy amorosa y dulce, por fin la Ciudad lo dejo (50 ways i told ya) y en México sigue lloviendo. Me mira escribir la investigación de la que me fugo en este texto.


6.       Conclusiones de un verano al borde la cañada. Primera Maldición Aguamálica para Daniel.

¿Dany, neta? ¿Neta, neta, neta estás haciendo esto? No puedes hacer esto e irte tan impune. No puedes hacer eso con el verano de una chica trabajadora. Cerraste mi última ventana en el umbral de la semana border. No puedes darle a una adolescente inestable como yo esas noticias en lunes.  Te llevas una maldición y algunas tormentas del verano que  te atañe, ya sabes que siempre lluevo, honey: *

Yo creo que a tí nadie te dijo que las pasiones se padecen. Te prometí una venganza ácida. Te prometí una venganza atascada de música. Te prometí una venganza aguamálica y el sube y baja emocional de Cuernavaca conndujo hasta el más barroco de mis textos. Esta es mi forma de entenderte y de dejarte. Mi forma de entender la vida.

En el centro de Cuernavaca ell@s me dieron una estrella roja de plástico brillante, me gusta llevarla en la mano porque es pop y muy hermosa. La próxima vez que te encuentres conmigo yo seré como élla. Estaré reflejada en el ventanal de la terraza, estaré de fiesta, en la impronta de un recuerdo redporn. Voy a parecer equilibrada y cool, voy a parecerme a la mujer que sí. Porque es lo que hago, parezco. Voy a ser un espejismo, DJTrasto, en realidad no estará pasando nada y te sentirás tan ridículo que comenzarás a marearte. Full-on.

Sí Dany, te estrellarás con una actitud y creerás que te han bebido de golpe, como a un destilado.La evocación de las geishas hará que se te suba el muerto, te dará la enfermedad del beso (google it) y el desierto abrirá una sed de nostalgias y aguaslocas entre tu boca y la mía por el resto de tus días, pero eso ya te lo dije. No te dije que vas a sentir que te asaltan, que te despojan a pedazos, que tus amigos estarán lejos y que ante el vértigo verás tus bordes. Entenderás tus límites. La vida de adrenalina no es para turistas y la otra tampoco (esa es mejor con house francés). Anda, Dany, abraza el vértigo. Aprehende la belleza en caída libre. Después del remolino de las imposibilidades gira sobre tu eje y cae tres veces sobre el ego. En algún momento todos nos rompemos. Y está bien, dicen los libros sabios que la vida es y luego fluye.

Dany, DJDoubleshot, así son las cosas, te sentirás atado a una cadencia. No verás nada y tal vez te guste el beat antes del mareo. Porque es lo que el deseo hace, nos deslumbra y ciega. Pone su venda hasta que somos proclives a una forma: Too much, too late, Dany. Too much, too late. Cuando todo da vueltas sólo el placer es claro.

Daniel, estuvimos tan cerca que siempre vas a gustarme. Piensa que lanzo tu posibilidad a una cañada o a un charco parisino.

Aguamala o Medusa.









miércoles, 20 de junio de 2012

Timing

Maldito timing, tenías que ser un anglicismo atinado y atroz. Me cagas. Contundente y nefasto “timing”, seguidor moderno y lambiscón de Saturno. No sé por qué me has declarado la guerra. La mujer que no, nunca pudo despojarse de la ropa. Yo no soy ella, con él me la he quitado toda.  Ni creas que te voy a dar el gusto. Eso de tejer y destejer lo hice el año pasado. Sádico y ñoño… Algún día te demostraré que hay cosas en la vida más importantes que tú. Aunque tenga esta sensación de estar llegando antes o después a todo en la vida. Aunque me muera en el intento.  Voy a buscar la belleza, voy a perseguir la sencillez. Tú no devoras a tus hijos,  no eres más que un infame y culterano chingaquedito. No te necesito, sé que  los aprendizajes son más caros y bonitos para mí, que tengo la vida explotando en una fiesta,  por eso soy dueña de un ritmo y no de un timing, and life is a dance floor and God is a DJ. Pinche timing a ver si puedes contra la chica linda de la clase…

Aguamala o medusae.

El no está de acuerdo pero escribió algo más lindo. Love is a metter of timing. Aquí el enlace.

martes, 22 de mayo de 2012

La rueca.

Buenos días. Natalia es hermosa, pienso. Me pregunto si sabe de la condición de sala de espera que tienen nuestros días. Me duelen los ojos, me arden. La punzada discreta en la punta de la cabeza ha crecido en los dos últimos días,  hoy se encarna en el centro de lo que me ocupa, tensión en los dientes, dolor en los dientes, en la quijada. Ampliación y latencia de la punzada en la cabeza, dolor que avanza reptando desde el medio día hasta las seis cincuenta y cinco. Párpados caídos, labios partidos, labios rotos de tus ausencias, espalda rígida, senos oprimidos.

Los ojos, mis ojos que se creían invitación para la fiesta son ojos síntoma, iris intoxicado de rutina y de vacío, opaco reflejo de una belleza tal vez antigua, tal vez añeja: Fuegos fatuos. Ojos dañados de no cerrarse, de no voltear los párpados hacia lo indispensable, de no mirar cine,  de no leer revistas, de no mirarme ya nunca, de no mirarte.

Estoy cansada de correr sin transpirar, sin sentir la explosión de la distancia superada. Los días me toman como olas, salir para ser amenazada por los autos, por la férrea estampida de egoísmo. Amenazada por los números. Por el depósito de documentos. Por el almacenamiento de logros y experiencias. El trabajo no dignifica. No siempre. Se sostiene a sí mismo mientras pasa sobre mi cuerpo, sobre mis años como una rueca de aguja amenazante para la libertad de la creación y el sueño. El sueño…tengo que dormir más. Tengo que descansar los huesos.
El trabajo no dignifica, no siempre. Oprime mi carne y sanciona mis días y nos sentimos tan afortunados por tenerlo. Por poder, a penas, sostener al trabajo con trabajo, por hacer girar la noria, el torniquete del metro, el volante del auto, el cajero automático. Por la mañana todos sonreímos y nos ofrecemos café para calmar la punzada en la cabeza,  recordatorio de la belleza perdida, de la libertad sacrificada al sistema…a lo visible productivo, a lo invisible reproductivo…A la coordinación, a la institución, a la universidad, al hogar…Todos, casi todos, los que la hija del candidato llama hijos de la prole, giramos en la vida para que la rueca invisible les funcione.
No es mi caso, pienso, yo aún tengo a la Cooperativa, que es la resistencia, que es lo más cabal que hacemos, que acontece con nuestras creencias. Tengo la escritura que es toccata y fuga. Y fuga.

Laurita abre el cajón que contiene arsenal de analgésicos de escritorio y me ofrece una aspirina. Tengo que preparar la graciosa huida.  Miro en Natalia la vaga y lejana veta de tristeza cuando nos deseamos un buen día.

Para la fuga...Calle 13!...Bueno, pero yo sí los leo!




miércoles, 16 de mayo de 2012

Lou Andreas Salome. Extraños compromisos históricos.


Lou Andreas Salome: Ein Walzer für sie. Extraños compromisos históricos.

Yo también me hubiera enamorado de Nietzsche. Me hubiese encantado  llamarlo Federico,  así, en castellano, pues en esta lengua, que es la que yo mejor hablo, parece un nombre muy hermoso y muy extraño.  Me da esa sensación de que más que el hombre, Federico, la palabra, sufre y prevalece, como si tuviera una mirada tan larga que abarcara la Historia y entendiera la sombra sin arrancarse los cabellos, sin que se desorbitaran los ojos. Intempestivo sí, loco sí, propenso a la avalancha sí, pero sobreviviente. Lo llamaría Federico en las abundantes cartas y diluvios,  cartas profusas de rito y puente. Porque me frustra un poco no tener una relación epistolar grave, seria, comprometida; no sé qué pasa con estos chicos de mi edad y de mi tiempo, que son todos novatos.  Muy probablemente, hubiese disfrutado de trazar con caligrafía especial  su nombre, y si hubiese hecho eso, también haría todas esas cosas que sólo se cuidan cuando algo nos significa la Tierra: “Federico mío: Nos encontraremos en  Junio. Viajaré a Italia”.

Lo hubiese llamado así al  hablar de él con mis padres y con mis amigas: -Madre, Federico no ha mejorado-, -Madre, Federico y yo nos encontraremos en Austria-  Y  lo hubiese llamado así, quedo y a la manera del amor que se ahoga con la sospecha de la muerte, cuando estuviera al borde de la cama y lo mirase enfermo una y otra vez. Una y otra vez, tendría presente la palabra disentería y nunca por esa causa, habría llorado frente a él. Nunca. Después de llamarse Federico, después de mantener la cordura ante la muerte de los dioses, yo ya no hubiese podido llorar. Habría sido cobarde.

Lloraría, en cambio, si acaso ahogado en  las hondas contradicciones que arrastran a los dementes y a los genios, en un arranque Wagner, me hubiese hecho sentir pequeña o rota. Habría llorado y con cada sollozo, él se sentiría idiota y derrotado. Federico, vir obscurissimus, eres un hombre simple e infame como somos todos.

Federico, lo llamaría así, en castellano, cuando fuese a encontrarlo a la provincia bohemia en el verano, cuando hubiese llegado a la casa de campo donde trabajaba y se restablecía de las insondables enfermedades de la guerra fugaz, la guerra con sus dioses muertos. Con esas largas secuelas de desesperanza para su cuerpo y sus libros.

Entrando al recibidor, le hubiese dado la mejor sonrisa de mis veintitantos y le haría una pregunta evocando cuestiones más o menos importantes pero tan íntimas y nuestras, que sólo Federico y yo hubiésemos sabido de qué se hablaba. Habría llevado todos mis vestidos, él estaba al tanto de que son las únicas prendas que permiten el vuelo y le llenaría la casa llena de flores porque es lo que yo hago en los lugares que se parecen a mi casa, establecer florales territorios,  elemento básico de colonización.

Hubiésemos tenido largas risas  analizando mi vago sistema moral y en cada visita, Federico guardaría nombres secretos para mí, nombres griegos,  y sólo porque nos habría gustado la hermenéutica de la sospecha, compartiríamos la tarde, el  vino y las metáforas.

Hubiese velado su languidez para verle escribir y yo, yo no habría escrito nada, hubiese seguido tocando el piano, pensaría con nostalgia en alguien del pasado, algunos nacen de manera póstuma.

Tuya,  Aguamala o medusa.

Los clics son por aquí: Anaïs Nin, on Lou Andreas-Salomé,