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jueves, 22 de marzo de 2012

Another Tokio Blues Band. Música para volver a la Anarquía.



Soy una escritora débil,
poco temeraria.
Yo nunca sabría cuál es
el último poema que te escribo.       


                              (Sin número, sin título)



2.
Another Tokio Blues Band Present:
Ser sola. Música para volver a la Anarquía.

Yo soy sola.
No voy a heredar nada.
Nadie me ha resuelto el suministro del gas,
o la decoración del departamento.

No tengo padres que pugnen
por tenerte como mi pareja.
Tampoco me compraron un auto.
No tengo ganas, aún, 
de compararme con mi hermano
o de beber tu veneno por justicia.

Soy sola y no, cariño, no.
Nadie lo merece todo,
ni siquiera tú.

(Told ya)
(Told ya)
(Told ya)

Mi padre no podría venderme.
Soy sola y
cuando me dispuse a seguir
ese plan que nos fijamos
(solos)
fue demasiado-invierno-para-tí.

¿Anarquía?

Se que en el fondo te aterra
que no tenga más dote
que los ángulos del rostro.

Tal vez hasta te enfade
la  filiación
heredada por las letras.
La amenazante posibilidad
de la pobreza
(que no te crees capaz
de derruir).

¿Anarquía?

Dejaste de leer,

dejaste de escuchar
y yo abrí todas las puertas.

Las equivocadas también.

La Revolución tenía que ver
con el amor ¿recuerdas?
También tenía que ver con el amor.

Te volviste esclavo de la rabia
y esa no es una causa justa, cariño.
Ella te tirará el pelo y los dientes.
Te quitará la vida,
la vaga posibilidad de hacer poesía.

And I told you.

Tal vez un día
notes que
nadie lo merece todo, amor,
ni siquiera tú.

¿Anarquía?


Anda respira,
no tienes obligaciones históricas.
No es tan malo querer suegros adinerados.
Te entiendo, puedo verla, 
yo fui como ellas:
Tiene más dinero y
su cabello es más dócil.

And I told you.
Told you.
Told you, and you know something?

My name means Grace.

And I told to myself
long time ago
but is so fucking sad.

Soy sola,
sólo tengo estas ruinas,
la imperfección audaz
y la vida,

que sigue llena de música.

Yo soy sola.
Pero también soy una mujer acaudalada,
ya sabes que siempre lluevo, honey.
And I've just told you,
told ya,
told ya.

¿Anarquía?

Ella no es para todos.

Se que no me pediste mi opinión
pero no es para tí.

Tú no sabes nada sobre mí.
Que los fuegos de tu vida son mis fuegos.
Que la belleza me atraviesa.
Que he movido todo el mar para dejarte.
Eight fucking years, dear.

No honey, I'm not your your shield.
I'm not a battlehorse.
My body is a battleground,
my name means grace
and i've just told you, honey.
 
No imaginé jamás que tu fuga
fuera hacia el pasado
¿Es esta mi profecía autocumplida?
Oh lo es.
And I told to myself
but is so fucking sad
 
Anda respira,
siempre lo supimos.
Sigue los decretos de tu sexo;
quieres una mujer más obediente
y más simple.

I have just told you.

          I've used to friend with trees... y la vida sigue llena de música. Súper lyrics de Niki and the Dove.

 

Problemas de origen. 

m. Principio, motivo o causa moral de algo.


Noche de ciudad y de tierra mojada
y engañosa.
Tu amor fue todo equinoccio.

Pensábamos que todo era posible,
pero el tiempo estafa a los sentidos
con la forma de los días:

Son las propiedades psicológicas del rayo,
lo que sucede al agua con el fuego.
La luz en la obscuridad,
es la consecuencia lógica
de un solsticio poderoso, mira:

Con las manos arriba
y semblante esperanzado,
dejamos ir a los amores
que desearon la muerte
en el invierno,
(como algunos árboles
y algunos pájaros).

Amor nacido del equinoccio,
frente a una orilla de la tierra.
Entre los ires y venires
de la economía,
tratando de perseguir 
o de esquivar
una vida profesional equilibrada,
o la silueta de una mañana perfecta.

Era eso: La Vuelta del Sol.
Aguabuena y Perséfone.
Son esas flores
reventadas en el piso,
baño de jacarandas.
Anuncio de nuestra larga
temporada de fiesta.

Fiesta.

Mi amor nació con esas luces
que se proyectan
sobre la piel
de los amantes,
Venus Basquiat,
tarde naranja y perla.

Agua que corre
por esta Ciudad
de magia blanca y negra.

Amor diluvio, era eso.
Un extraño paisaje.
Cosa de los brujos,
que comprenden a los astros.
Materia del clima y
del misterio de los círculos.

Era eso, sólo eso,
una metáfora sencilla:

Un año bisiesto,
agua cayendo sobre la tierra,
luz originaria.
Esta ciudad
haciendo primaveras,
eras la posibilidad o
mera confusión.


Aguamala o medusa.




Esta es como la Maldita Primavera, mais très modérée. Clic.









miércoles, 14 de marzo de 2012

La Mala Educación Sexual. Tratado sobre tus Límites.


Sí, ya sé que estás enredado.

Salí con las chicas, terminamos en el jazz del España y no importó tanto que me abandonaras por la noche. Hubo un homenaje a Sonny Rollins, cariño. La pasamos bien, me encontré con mis socios por la noche y conocí a un chico lindo y argentino, que trabajaba para Dior y parecía  menor de lo que me aseguraba. Mientras me reía con él, recibí tus mensajes telefónicos y tuve una sensación conocida, giré sobre la vida y me pareció que intentabas persuadirme para retomar el meticuloso cuidado que dábamos a la vieja colección de tus mentiras. Como almanaque arcáico y sin sentido, hubiera lanzado mi teléfono hacia el muro de la Catedral pero me han cerrado la terraza, así que me he lanzado yo: Mientras colaborabas en la mudanza de la turista, un deportivo rojo me ha llevado a casa.

Me puse esa falda que provoca estragos. Y quería, de hecho, causártelos a ti. Desarmarte. Quitarte la calma que tanto trabajo de cuesta conseguir. Rendirte y elevar, como el trago apresurado que sube la temperatura del pecho herido y frío, tu ya de por sí acelerado temple. Agitar tus faltas con mi falda. Tu falta de control por querer permanecer en todas las mujeres que se estrellan -porque se estrellan- contigo. Tu falta de determinación frente a los espejos  y tus cortos y tus largos y la ex. Estás enredado, vas tropezando y yo te siento dentro de mis huesos. Contigo, palpita la extraña memoria de la carne cuando añora y pide. El deseo, que es nuestra desgracia y la de muchos:
Tu carne marcada con los signos de los dioses viejos. Tu piel que tiene eso de vital y de terreno que tienes para ser y para darte. Falda de algodón color Bagdad para tí, porque te vuelves ciego y pareces un poco borracho y un poco perdido en este juego. En la tentación subrepticia de la posesión y atropofagia. Aún juegas. Siempre jugamos. Y así, perdido y perdiendo, entregas tus armas y arrastras tus horas por la paz de las piernas que siempre, (siempre) te han dicho que sí. Piernas dispuestas como el hogar o la aventura…Enfocas la lente empañada para ver los gestos que te excitan. Miro tu rostro esperanzado y torcido. Tu mirada extasiada en un túnel del sexo como si fueras  asesino o artista.

Pensaba que prestarse a la fatal caída de algodón color Bagdad era una cuestión, sí, un poco maliciosa, pero si lo piensas bien, verás que llevarte al lugar que conocemos con premeditación, alevosía y ventaja. Seguir el implacable mandato del deleite, entre nosotros, sólo puede ser un intermedio, un interludio de bondad.

[¿QuÉ eS eL PLaCeR?
Sust. a ind idem. Es la sensación, tan efímera y transitoria como real, de transformar nuestro lugar en el mundo en el encuentro con el otro. Incluso, alguien menos egoísta, diría que es el súbita renuncia a ese lugar para pertenecer a algo mayor.
a) La Umbralidad
Estar en lo trans, en el train de que hay en el rose es estar a punto de explotar. Esta sensación, por contingente, es aparentemente ilusoria pero con la repetición de esa ilusión en la historia del sexo, de efímera deviene eterna.
b) La voluptuosidad.
La voluptuosidad es una propiedad de la sensualidad, y está suscrita al afán de alargar y ceder a una sensación: la del placer. La voluptuosidad es ese dejarse ir en el goce y sentir que los límites se expanden.
c) El Ritual.
Es aquello que emerge desde el vaivén de los centros, el placer existiendo y explotando, siendo. El placer que surge primitivo desde el centro del cuerpo y de la tierra, como la posesión del fuego. Así de humano.
d) La Mística.
El estado de trance inducido, fugaz delirio de tenerlo todo, de serlo todo, de fundirse en todo (de ser dioses) y luego desaparecer (ser Dios). Dulce y pequeña muerte. Lo que se llena de volumen en la “voluptuosidad” es entonces, la sensación de placer. El goce que viene del afán de traspasar el límite de la piel que se confunde, de transgredirse y en ello, ser
con el otro, crecer y transformarse en el cuerpo, de expandirse en el encuentro del tacto, impregnándose de todo fuego. Fuegos.
Es extrema conciencia del límite al transgredirse. Los límites de la piel. De los humores. Del ser. En tus deliciosos y escarpados bordes, en la frontera vencida. Me gusta tu límite. Me gustan todos tus límites.
                                                                                                                                      No, soy incapaz de decirlo. Tal vez no puede deicirse

B o R d E r L i N E o F u S.

Al final, tomaste tus decisiones, dijiste tus mentiras y te enredaste entre las sábanas de una larguísima trampa de autosabotaje y cobardía. Pero la falda y las heridas de presencia determinada y vengativa, están como todas las cosas y la gente para cumplir el mandato de sus vicios o sus amos: Estrellarse con alguno como tú.
Estragos en tu honor y a tu nombre. Farra de miércoles para mirar las luces de variedad de este país que se odia. Para desenterrar la frustración de la que estás enamorado. La mía, cuando cualquier cosa se trata de ti, dueño de dos o tres naufragios. Estragos, aprendidos de las brujas y las geishas para explotar miradas y volar cabezas. Movilizar las manivelas del deseo, sus cuerdas. Estragos, por la cobarde ausencia de tu mirada sobre mi falda, por tu incisiva falta con (entre) mis piernas. Sin espacio posible para la premeditación pero con toda alevosía y ventaja, me estrellé con cada hombre que no eras tú y les dejé suponer mis fronteras, mis bordes, mis límites. Poseer el fuego y encontrar la paz.

Aguamala o medusa


viernes, 24 de febrero de 2012

Antídoto.

"...Alzo mi lámpara para iluminar tu camino,
Paz, mi corazón, que el tiempo de la separación sea dulce."
Rabindranath Tagore



No me contestas.

Te estoy extrañando detrás de mi escritorio. Ahogándome con infusiones pequeño burguesas de fruta de la pasión.

Como una Pessoa Luxemburgo, me inquieta un silencio
                y un océano:

Qué hacer sino permanecer templada. Sepultarme en documentos, morderme la boca, invocar preludios. Que tus ojos sigan los límites de estas vagas letras. Lluvia de Sol: Te espera una fiesta bajo mi vestido. En pasusa queda tu derrama de Anarquía. Estaré por aquí, contenida como Kafka hipermoderno. A punto de derrumbe, giro la noria sorda del buró y del "buenos días". Agonizo abatida en una silla reclinable. Pero miraré cabal la última aurora, si acaso rondara el planeta del tiempo
                y la melancolía.

Y si la piel comienza a ponerse un poco gris, vendrán a mí las noches rojas y te escribiré unas líneas para traerte a la escritura
              (que es lo más íntimo que tengo).

Quizá con fe o con suerte, los dos nos salvaremos, aunque sea un poco.
                                         
                                                                                                       Aguamala o medusa.

De antídotos...Mocheeba, este trío inglés de par de chicos ñoños y cantante demasiado cool...dale clic al verde  1) esa vieja e infalible fórmula.

lunes, 26 de septiembre de 2011

La Chica y la Ciudad.

Ella es la Ciudad. Ella es el monstruo.

Esta ciudad,
hidra multifásica
de vocación lacustre,
de impronta telúrica.

Esta ciudad,
crece y se repite,
como todos nosotros,
hijos y fantasmas:
México vuelve. Emerge.

Terribles tambores
bajo las rocas,
en las miradas
subeterráneas.
Este es el centro.
Aquí se gestan
las revoluciones arquetípicas.
Ciudad Dante, Cuidad Virgilio.
Ciudad loca. Ciudad Maga.

Beatriz perfilada,
en tu luz ámbar,
de mandala exótico.
Ciudad como diáfana sospecha
de estos dioses contundentes,
descarnados y tullidos.

Volver desde Europa y sus sepulcros,
de la Europa mito, de la Europa muerte,
soledad de mundo primero,
concurrida farsa de Barcino:
No. Sus muros no son más sabios
que los de este valle
que es pozo de brujos.

El caos de la urbe
es el caos en mi pecho.
Mi propia vuelta me aterra:
Se es con la ciudad y esta ciudad es infinita.
Somos así: Vértigo de límite escindido.

Después de los héroes perdidos,
de las horas rotas 
de la mujer rota:
necesito volver.

Tengo que ser engullida
por el monstruo de aceras tuertas,pertenecerle,
Ciudad de México.
Prueba al temple de mis venas,
de mis pasos llenos.

A imagen y semejanza,
sigo el afán poético
de nuestros padres desnaturalizados:
Cronos tibio y cotidiano, 
Coatlicue impaciente, moderna.

 


I. Metro.

Escaleras
eléctricas
paralisadas,
tennis rosas
de darklolita.

II.

Paz y Orozco
guardan nuestro carísimo secreto:
beso
nocturno
en San Ildefonso.

                              

Medium.

Me preocupa que el mesaje de equinoccio
sea siempre el mismo:

Que te acercas y que está mal.

Septiembre es un niño cruel
que pasa con la lluvia haciéndose el tonto.

Septiembre deja su bomba de verdad inclemente
en el centro del valle.

Y tú que vienes con los palacios viejos
que tratamos como héroes
porque nos hacen justicia estética.
Que vienes con el cine. El cine.
Que vienes con las aceras mojadas
que llenan nuestros pasos
de criaturas de ciudad grande y agitada.

Mi labios de manzana partida
se agrietan con el viento que pasa,
anunciándote.

Septiembre es el insólito mensajero 
de un deseo incauto:

Te acercas,
pero no llegarás.

                  

Tales from his bed II.

Pedacitos de mi boca
en cada equina
del fin de semana.

Jalapa y Obregón.

Ésta boca es tuya.

                 


Tuétano.

Amor sin tiempo,
inoportuno.
Hilo gélido entre cada sístole.

Tienes esta sesación de tren perdido.
Pulsar. Vaivén.
Tregua silente de un anehelo que insiste:

Soy el signo de flores
en la piedra de sol
que llevas en la espalda.

Soy la carne bajo el pedernal de tu carne.
Magma. Certeza.

No te quiero en la vida,
sentado a la mesa,
al volante del auto.

No te quiero en la vida cruda y simple.
En la vida infame.

Nuestra sustancia se parece al barro primigenio
y tiene el nombre de una espera mítica y estéril:

Ulises. Soplo de nostalgia marina.

El tejido que deshago por las noches es el propio.
¡Oh, Penelope indispuesta!
Carne. Fuego.
Ulises moderno.
Ulises perpetuo.

Deseo puro. Materia prima.

Último habitante en la oquedad del hueso,
tuétano.



                       Aguamala o medusa. 


Obviamente todos los nombres fueron cambiados para salvaguardar la integridad emocional de los personajes. Este texto queda tan sólo como testimonio poético de lo que no se debe hacer en un anecdotario fantástico. Gracias por leer morros. Sí, más o menos así: ¡Click aquí!

jueves, 25 de agosto de 2011

Poesía ante el silencio (un silencio, el tuyo). Paso de gato y otros inútiles poemas.

I. Paso de Gato

El amor y el azar
comienzan a jugar juntos
cuando cierras la boca
y yo te cierro la puerta.

2. No name blues

No vamos a salvarnos,
ni tu espíritu previsor,
ni la intuición femenina 
de la que tanto me jacto,
harán nada por nosotros.

¡Nosotros! Qué risa.

Amor condenado a la horca,
simpre supimos que saldaríamos 
las cuotas de impunidad
que termina por pagar Eros a Tanatos.

Lástima que no estés aquí.
Vas a perderte
de la estética
del dolor 
de tu partida.  


III. Revelaciones.

Todo eso que somos
en la luz roja,
en la nube,
en la cama,
en la ola,
en la espera y en la esperanza,
tu mano delicada y presta,
tu beat
mi rock.

La dilación de la hora 
en la que somos lobos y vampiros.
El instante en el que llegan los versos en tus besos.
Mis
            delicados
                                      vicios:
las  costumbres romanas
que llegan de tu boca.
Tu boca de río,
tu boca 
            de franca,
                               insólita,
                                             locura.

Precisa sincronización amante y amorosa
en el puente de palabras,
en el tren llamado deseo.
La Historia vuelve por el placer de los hombres.

Todo eso que somos
en la memoria
y el secreto,
brutal intimidad
del ritual sofisticado
que es tu alcoba.

Todo eso que somos
en las sustancias del espíritu.
Amor Virgilio,
amor mezcal
y polvo
          y hierba
irrumpes  la escritura.

La música sagrada
de la misa negra,
de la misa roja
que es tenernos,
encontrarnos
en lo profundo o en lo sublime del alma,
tu alma abierta al tiempo de los dioses,
con la vastedad que se ofrece
al amor o al sexo.

Revelaciones:

Toda vehemencia y vastedad son mías,
total ausencia de conciencia
 y de empatía.
Sólo pasabas como el natural 
efecto de tus drogas.
Subida y resaca.
Como larga y pesada noche.
Como  sueño adolescente.
Como la canción de Jarvis Cocker.
Ha sido una fiesta.
Bebimos mucho, sólo eso.

You were my discodeine shot.
Fue la vista nublada en las substancias
 y la ciega obediencia a la poesía.

Revelaciones:

Tu silencio no es de estrella.
Tu silencio no es un navío.
Tu silencio como despeñadero,
se parece a una mentira.

Revelaciones:

Se que para tí
      las delicias
               son
                      otras.

La piel de orquídea negra
que reusltas a veces, ya no es mía.
La piel
es todo lo que fuimos:
Superficie y engaño.

Revelaciones:

Sutil y cruel abismo
el que se ha abierto entre nosotros.
Ante la intimidad rota,
los ángeles de nuestra noche callan.
Callaré yo, por tanto.

Aguamala o medusa.

Para estar en el lugar correcto en el momento correcto, para estar allá, dar-clic-aquí.

martes, 2 de agosto de 2011

Dialéctica fantástica con (la) otra mujer. Lecturas sobre la noche.

Para su lectura rápida y desesperada.

En otra intimidad, en otro tiempo, él dijo que viviría con otra pero moriría conmigo.  

(Las canciones de Nina Simone me causan cierto pudor. Quizá, la buena chica marista que vive en mi interior, ataca de nuevo y por sorpresa. Pero  no. Después de las bombas anarquistas de ser otra, debe tratarse de un asunto diferente: Nina sube y baja en la hipérbole de amor y sufrimiento que es su voz, es Nina, lo desgarradoramente frágil que resulta y que a veces, nos aterra. Me aterra. Sobre todo cuando tratas de hacerle frente a la vida con risas y tacones altos. Con botas para la lluvia, cuando tratas de ser una buena mujer y la soledad reclama su lugar sobre los mundos del hombre. Cuando tratamos de andar contentos y libres, escondidos en nuestras relaciones equitativas y modernas. Y tú y yo que parecemos tan dueños del yate. Tú y yo que somos tan elocuentes en la roja escena hasta que nos quitamos las palabras y la ropa. Nina irrumpe en nuestro amor aristrócrata. Nina que es tan blues; el blues, esa música rastrera. Esa música que es tan verdad y tan noche. Nina devela la cara más íntima y secreta del amor, la sobrecogedora fragilidad de quien ama. Es frágil. Vulnerable. El misterioso poder de un cuerpo que se ofrece. El terror de la entrega. De la imagen de un yo diluído en humores y tacto y acto. Todas aquellas cosas que dejan de ser y de importar por el instente líquido y abstracto del nosotros. Elogio a la locura.

Se siente un abismo en las entrañas frente a la interpretación diáfana y dura del amor de Nina. Parece sospechoso eso de transparente en la escritura. Cómo se canta una falta tan inmediata y profunda. A pesar de mi edad y la lluvia, ¿cómo? Los tonos severos de su voz se parecen al deseo [tan deseo] a esta intimidad, páramo etílico y urbano de mis ventitantos, quiero pertenecerte con tanta vehemencia. Lazo. Descanso. Espero tu boca como la hora del recreo. Como mal y remedio.

Hoy, amor, me ha saltado a la memoria y a la noche, que es nuestra, palabras que no nos pertenecen, ni a Nina, ni a nosotros. Palabras que invaden y no deberían. La imprudencia de su recuerdo, de su nombre, de pronto se parece tanto a él. Asalto al tranvía llamado deseo. Conspiración de las circunstacias amorosas. Supongo que también soy un fantasma para alguien).

En otra intimidad, en otro tiempo, él dijo que viviría con otra 
y que moriría conmigo.

La otra mujer es otra canción. Si usted elige la píldora roja, haga clic aquí. Aguamala o medusa.

jueves, 31 de marzo de 2011

Efecto mariposa y otras cosas que muerden.

Efecto  Mariposa


Qué envidia me da esa niña que te obsesiona, 
imaginarte dando vueltas por la noche
tomándote las sienes,
mientras te lleva el sueño
de sus piernas como olas,
impidiéndote escribir
y pensar correctamente.

Qué sadismo me provoca
ver mansa y trastocada
la implacable soberbia
del hombre y del artista.

Yo, maravillada, mirándote perdido,
pensando en frases hechas,
abatido en las ridículas inercias
del encuentro absurdo
que te ha volado los sesos.

Luces bien, cariño.
Eres justo como te había imaginado.
Eres el toro herido.
La belleza de la derrota.
Y no se si deba curarte o acabar contigo.

Qué envidia que alguien controle tus humores
y conduzca manos y deseos
sobre el cráter palpitante
que hace arder tu pluma
como artista adolescente.

¿Por qué no has reventado en mí?
¿Por qué no soy yo quien te tiene en tal estado?
Será que parece demasiado bueno, que da miedo...
Me fascina verte padeciendo.

Ella aletea, yo tempestad.



Diálogos desde mi Fausto interior (Behave yourself)

Obscuridad interior,
luz interior y tú,
que estás parado en el umbral.

No me importa jugar con fuego,
es mi elemento.
No hice la confirmación.
No me abofeteó la iglesia católica,
(directamente).

Me siento tentada
a seducirte, Mefisto.

¿Caerás?


Tales from his bed II.

Siempre me ha sorprendido
la habilidad de algunos hombres
para interpretar la moda femenina.

Tú, que no conoces
todos mis disfraces,
tienes un talento oculto.
Contigo, estoy elegantemente
descubierta.

Me gustaría, a cambio,
como en un trueque erótico,
darle buen uso
a tu memoria fotográfica:

Seda roja
sobre piel deseante.

Medias negras
sobre sábanas agenas.

Encaje sobre duela.

Inmoral-mirada-sobre-tí,
(sobre todo lo que eres)
te acecha
       desde
               el  reflejo
                   del televisor
                              apagado.

Plata sobre gelatina,
en la Colonia Roma.


IV. Pequeña imperfección.

Tuvimos un amor maravilloso,
casi perfecto:

¿No podrías haber sido tú
el que se quedaba llorando
mientras yo te dejaba?

Ese poema no es para tí.


Esos viejos rituales.

Honremos, cariño, a la Gran Tenochtitlan,
quiero
       comerte
                 el corazón.



Claridad.

Tengo la ligera sospecha
de sólo ser comprendida
por un whisky y Los Smiths.


(Íntimo homenaje al poeta de Orihuela).
Improbable Tauromaquia.

Hermoso y terreno,
eres hombre y eres toro.

Con los ojos fijos en la vida
te mueve un rojo y palpitante instinto.
Muerdes el polvo con elegancia
y todas las tardes se arrastran contigo.

Hermosa y franca criatura,
te conozco en lo profundo.
Te se marrajo.
Sabes que esperan que caigas,
y tú miras y corres y embistes.

Encuentras, abatido,
“la gloria en el castigo”,
para demostrarte esas dos o tres cosas
que no se comprenden
a la sombra.

Así que ve a la arena
y sangra.
¿Valor y hombría?
Es cierto, en parte.
Pero lo que añoras,
es cuestión de instantes
y de formas:

La ejecución precisa
de la vieja danza
de Eros y Tanatos.
Se que no deseas
el bucólico indulto,
sino un teatro de muerte
.........................(estética).

Y toda roja yo,
con el poder de
convertirte en bestia,
cumplo con mi parte en la faena y
me dejo llevar,
como vuelo de capote,
por aldinegra embestida.

Cariño mío, soy yo la flor, la tuya,
también errante, también taurina.
Sabes que me tendrás
precisa y tarde.

Un domingo de fiesta
llaceremos en el ruedo.
(Sólo llegaré flotando
al final de tu vida).



Aguamala o medusa.
I'm a jealous girl i can't relate.


Esta canción tiene una imagen parecida a esos reflejos grises en el televisor apagado, sólo que Stellastarr dice: i wanna see your face in the reflection of my bedroom stereo. Si no entienden de qué hablo deben dar una vuelta más por este blog.  Sweet troubled soul. Denle click. Súbanle.





martes, 4 de enero de 2011

A LA ORILLA DEL PARAÍSO.

De pronto, me han dado unas ganas enormes de mostrarte Galicia y escuchar las gaitas y hablar por horas en una terraza sin tener prisa por llegar a la cama y desvestirnos. Tampoco tener prisa de despedirnos y correr hacia los otros, al mundo engañoso de lo cotidiano, de las llamadas y de las agendas, de los planes a futuro. Ganas, de no tener prisa y de tener en cambio, la escasa, la mínima certeza de tener a tu lado la mañana siguiente, y la siguiente, y por lo menos un par más. Se me ha metido en la cabeza, esa larga y dulce idea de que sabes algo mío que nadie más conoce, ni mi madre, ni mis confesoras más íntimas, ni mis amigos más cercanos. Como si me hubieras estado espiado en las mañanas y supieras cómo recojo mi pelo y de qué color es mi cepillo de dientes y qué me gusta desayunar los domingos. Pero tú y yo no nos conocemos así. No así. Hay ciertas cosas, pocas, que son susceptibles de ser, nada más, reconocidas. El delicado y poderoso universo de la intuición, el de las cosas percibidas, sentidas y sospechadas, que pertenecen, como diría Pellicer, a esa delgada línea que hay entre lo sencillo y lo sagrado; como los aromas y la tierra, como anima y animus. Tú, amor, me reconoces. Vienes, te aproximas y te dejas ir como si supieras que estamos en el ruedo para morir mientras hacemos algo hermoso, como si supieras de este impulso, que no es sádico, ni noble, sino que tiene la sensación de las esencias: Que me encantaría volverte loco y envolverte entre mis piernas un fin de semana de enero o de marzo y hacer vin brulé en el frío y ver películas atroces y reírnos y entender la vida. Ya te digo, volvernos locos.

Me miras, como si supieras, acaso, mi secreto: que no soy una femme fatale voraz e inquebrantable, sino que tan sólo estoy entregada a la poesía de esta vida, y tú te sientes como algo parecido a eso. Te quiero por instinto. Como un extraño déjà vu, te siento desde una memoria palpitante y básica, la memoria de los sentidos, a flor de piel, ahí estás.

Realmente no pensé que ésto pasaría,  y lo siento,  lo lamento,  pero tengo  tantas ganas de volver factual y terreno todo esto que es sublime, todo esto que es potencia, aire y fuego.  Quiero que hablemos de todo lo bello. Te supongo, te intuyo y fuegos artificiales estallan en mi centro. Me besas, me tocas, me tomas como si supieras que es nuestro deber amarnos, que nos lo debemos, cariño, por estética. Por lealtad a los más grandes amores, a aquello que no es de este mundo y que ha sido entregado a la hoguera insólita de este carísimo secreto. Secreto, hasta para nosotros mismos, a nuestras vidas que esperan siempre tener calma y equilibrio, almas ambiciosas, entendidas en su transformación y aprendizaje y por eso mismo, con intenciones de dejar de pisar el acelerador de la reparación constante. Pero esto no fluctúa en la vida, con la familia y los amigos, no es del mundo de los horarios,  de los compromisos, ni de los álbumes fotográficos. Es y fluye en la sangre, en las entrañas, es, amor y psique, un acto onírico, inconsciente, efímero, un abrevadero de poesía y psicomagia, que entonces, sí, es eterno. Parece que supieras, cariño, que nos mecemos a la orilla del abismo. Que tengo ganas de admitir, de asumir, de gritar que estamos tirando aguabendita, que nos reconocimos en la vida y que un día, tarde o temprano, verás, amor, verás, tendremos que saltar. ¿Cuánto espera un paraíso?
 
No sabía qué canción, de tantas, podría acompañar este post, así que pensé en la primera...y en la última, por cierto, deliciosa versión.

La última y nos vamos.

Esto ya es Aguapasada.