miércoles, 20 de junio de 2012

Timing

Maldito timing, tenías que ser un anglicismo atinado y atroz. Me cagas. Contundente y nefasto “timing”, seguidor moderno y lambiscón de Saturno. No sé por qué me has declarado la guerra. La mujer que no, nunca pudo despojarse de la ropa. Yo no soy ella, con él me la he quitado toda.  Ni creas que te voy a dar el gusto. Eso de tejer y destejer lo hice el año pasado. Sádico y ñoño… Algún día te demostraré que hay cosas en la vida más importantes que tú. Aunque tenga esta sensación de estar llegando antes o después a todo en la vida. Aunque me muera en el intento.  Voy a buscar la belleza, voy a perseguir la sencillez. Tú no devoras a tus hijos,  no eres más que un infame y culterano chingaquedito. No te necesito, sé que  los aprendizajes son más caros y bonitos para mí, que tengo la vida explotando en una fiesta,  por eso soy dueña de un ritmo y no de un timing, and life is a dance floor and God is a DJ. Pinche timing a ver si puedes contra la chica linda de la clase…

Aguamala o medusae.

El no está de acuerdo pero escribió algo más lindo. Love is a metter of timing. Aquí el enlace.

martes, 22 de mayo de 2012

La rueca.

Buenos días. Natalia es hermosa, pienso. Me pregunto si sabe de la condición de sala de espera que tienen nuestros días. Me duelen los ojos, me arden. La punzada discreta en la punta de la cabeza ha crecido en los dos últimos días,  hoy se encarna en el centro de lo que me ocupa, tensión en los dientes, dolor en los dientes, en la quijada. Ampliación y latencia de la punzada en la cabeza, dolor que avanza reptando desde el medio día hasta las seis cincuenta y cinco. Párpados caídos, labios partidos, labios rotos de tus ausencias, espalda rígida, senos oprimidos.

Los ojos, mis ojos que se creían invitación para la fiesta son ojos síntoma, iris intoxicado de rutina y de vacío, opaco reflejo de una belleza tal vez antigua, tal vez añeja: Fuegos fatuos. Ojos dañados de no cerrarse, de no voltear los párpados hacia lo indispensable, de no mirar cine,  de no leer revistas, de no mirarme ya nunca, de no mirarte.

Estoy cansada de correr sin transpirar, sin sentir la explosión de la distancia superada. Los días me toman como olas, salir para ser amenazada por los autos, por la férrea estampida de egoísmo. Amenazada por los números. Por el depósito de documentos. Por el almacenamiento de logros y experiencias. El trabajo no dignifica. No siempre. Se sostiene a sí mismo mientras pasa sobre mi cuerpo, sobre mis años como una rueca de aguja amenazante para la libertad de la creación y el sueño. El sueño…tengo que dormir más. Tengo que descansar los huesos.
El trabajo no dignifica, no siempre. Oprime mi carne y sanciona mis días y nos sentimos tan afortunados por tenerlo. Por poder, a penas, sostener al trabajo con trabajo, por hacer girar la noria, el torniquete del metro, el volante del auto, el cajero automático. Por la mañana todos sonreímos y nos ofrecemos café para calmar la punzada en la cabeza,  recordatorio de la belleza perdida, de la libertad sacrificada al sistema…a lo visible productivo, a lo invisible reproductivo…A la coordinación, a la institución, a la universidad, al hogar…Todos, casi todos, los que la hija del candidato llama hijos de la prole, giramos en la vida para que la rueca invisible les funcione.
No es mi caso, pienso, yo aún tengo a la Cooperativa, que es la resistencia, que es lo más cabal que hacemos, que acontece con nuestras creencias. Tengo la escritura que es toccata y fuga. Y fuga.

Laurita abre el cajón que contiene arsenal de analgésicos de escritorio y me ofrece una aspirina. Tengo que preparar la graciosa huida.  Miro en Natalia la vaga y lejana veta de tristeza cuando nos deseamos un buen día.

Para la fuga...Calle 13!...Bueno, pero yo sí los leo!




miércoles, 16 de mayo de 2012

Lou Andreas Salome. Extraños compromisos históricos.


Lou Andreas Salome: Ein Walzer für sie. Extraños compromisos históricos.

Yo también me hubiera enamorado de Nietzsche. Me hubiese encantado  llamarlo Federico,  así, en castellano, pues en esta lengua, que es la que yo mejor hablo, parece un nombre muy hermoso y muy extraño.  Me da esa sensación de que más que el hombre, Federico, la palabra, sufre y prevalece, como si tuviera una mirada tan larga que abarcara la Historia y entendiera la sombra sin arrancarse los cabellos, sin que se desorbitaran los ojos. Intempestivo sí, loco sí, propenso a la avalancha sí, pero sobreviviente. Lo llamaría Federico en las abundantes cartas y diluvios,  cartas profusas de rito y puente. Porque me frustra un poco no tener una relación epistolar grave, seria, comprometida; no sé qué pasa con estos chicos de mi edad y de mi tiempo, que son todos novatos.  Muy probablemente, hubiese disfrutado de trazar con caligrafía especial  su nombre, y si hubiese hecho eso, también haría todas esas cosas que sólo se cuidan cuando algo nos significa la Tierra: “Federico mío: Nos encontraremos en  Junio. Viajaré a Italia”.

Lo hubiese llamado así al  hablar de él con mis padres y con mis amigas: -Madre, Federico no ha mejorado-, -Madre, Federico y yo nos encontraremos en Austria-  Y  lo hubiese llamado así, quedo y a la manera del amor que se ahoga con la sospecha de la muerte, cuando estuviera al borde de la cama y lo mirase enfermo una y otra vez. Una y otra vez, tendría presente la palabra disentería y nunca por esa causa, habría llorado frente a él. Nunca. Después de llamarse Federico, después de mantener la cordura ante la muerte de los dioses, yo ya no hubiese podido llorar. Habría sido cobarde.

Lloraría, en cambio, si acaso ahogado en  las hondas contradicciones que arrastran a los dementes y a los genios, en un arranque Wagner, me hubiese hecho sentir pequeña o rota. Habría llorado y con cada sollozo, él se sentiría idiota y derrotado. Federico, vir obscurissimus, eres un hombre simple e infame como somos todos.

Federico, lo llamaría así, en castellano, cuando fuese a encontrarlo a la provincia bohemia en el verano, cuando hubiese llegado a la casa de campo donde trabajaba y se restablecía de las insondables enfermedades de la guerra fugaz, la guerra con sus dioses muertos. Con esas largas secuelas de desesperanza para su cuerpo y sus libros.

Entrando al recibidor, le hubiese dado la mejor sonrisa de mis veintitantos y le haría una pregunta evocando cuestiones más o menos importantes pero tan íntimas y nuestras, que sólo Federico y yo hubiésemos sabido de qué se hablaba. Habría llevado todos mis vestidos, él estaba al tanto de que son las únicas prendas que permiten el vuelo y le llenaría la casa llena de flores porque es lo que yo hago en los lugares que se parecen a mi casa, establecer florales territorios,  elemento básico de colonización.

Hubiésemos tenido largas risas  analizando mi vago sistema moral y en cada visita, Federico guardaría nombres secretos para mí, nombres griegos,  y sólo porque nos habría gustado la hermenéutica de la sospecha, compartiríamos la tarde, el  vino y las metáforas.

Hubiese velado su languidez para verle escribir y yo, yo no habría escrito nada, hubiese seguido tocando el piano, pensaría con nostalgia en alguien del pasado, algunos nacen de manera póstuma.

Tuya,  Aguamala o medusa.

Los clics son por aquí: Anaïs Nin, on Lou Andreas-Salomé,



jueves, 22 de marzo de 2012

Another Tokio Blues Band. Música para volver a la Anarquía.



Soy una escritora débil,
poco temeraria.
Yo nunca sabría cuál es
el último poema que te escribo.       


                              (Sin número, sin título)



2.
Another Tokio Blues Band Present:
Ser sola. Música para volver a la Anarquía.

Yo soy sola.
No voy a heredar nada.
Nadie me ha resuelto el suministro del gas,
o la decoración del departamento.

No tengo padres que pugnen
por tenerte como mi pareja.
Tampoco me compraron un auto.
No tengo ganas, aún, 
de compararme con mi hermano
o de beber tu veneno por justicia.

Soy sola y no, cariño, no.
Nadie lo merece todo,
ni siquiera tú.

(Told ya)
(Told ya)
(Told ya)

Mi padre no podría venderme.
Soy sola y
cuando me dispuse a seguir
ese plan que nos fijamos
(solos)
fue demasiado-invierno-para-tí.

¿Anarquía?

Se que en el fondo te aterra
que no tenga más dote
que los ángulos del rostro.

Tal vez hasta te enfade
la  filiación
heredada por las letras.
La amenazante posibilidad
de la pobreza
(que no te crees capaz
de derruir).

¿Anarquía?

Dejaste de leer,

dejaste de escuchar
y yo abrí todas las puertas.

Las equivocadas también.

La Revolución tenía que ver
con el amor ¿recuerdas?
También tenía que ver con el amor.

Te volviste esclavo de la rabia
y esa no es una causa justa, cariño.
Ella te tirará el pelo y los dientes.
Te quitará la vida,
la vaga posibilidad de hacer poesía.

And I told you.

Tal vez un día
notes que
nadie lo merece todo, amor,
ni siquiera tú.

¿Anarquía?


Anda respira,
no tienes obligaciones históricas.
No es tan malo querer suegros adinerados.
Te entiendo, puedo verla, 
yo fui como ellas:
Tiene más dinero y
su cabello es más dócil.

And I told you.
Told you.
Told you, and you know something?

My name means Grace.

And I told to myself
long time ago
but is so fucking sad.

Soy sola,
sólo tengo estas ruinas,
la imperfección audaz
y la vida,

que sigue llena de música.

Yo soy sola.
Pero también soy una mujer acaudalada,
ya sabes que siempre lluevo, honey.
And I've just told you,
told ya,
told ya.

¿Anarquía?

Ella no es para todos.

Se que no me pediste mi opinión
pero no es para tí.

Tú no sabes nada sobre mí.
Que los fuegos de tu vida son mis fuegos.
Que la belleza me atraviesa.
Que he movido todo el mar para dejarte.
Eight fucking years, dear.

No honey, I'm not your your shield.
I'm not a battlehorse.
My body is a battleground,
my name means grace
and i've just told you, honey.
 
No imaginé jamás que tu fuga
fuera hacia el pasado
¿Es esta mi profecía autocumplida?
Oh lo es.
And I told to myself
but is so fucking sad
 
Anda respira,
siempre lo supimos.
Sigue los decretos de tu sexo;
quieres una mujer más obediente
y más simple.

I have just told you.

          I've used to friend with trees... y la vida sigue llena de música. Súper lyrics de Niki and the Dove.

 

Problemas de origen. 

m. Principio, motivo o causa moral de algo.


Noche de ciudad y de tierra mojada
y engañosa.
Tu amor fue todo equinoccio.

Pensábamos que todo era posible,
pero el tiempo estafa a los sentidos
con la forma de los días:

Son las propiedades psicológicas del rayo,
lo que sucede al agua con el fuego.
La luz en la obscuridad,
es la consecuencia lógica
de un solsticio poderoso, mira:

Con las manos arriba
y semblante esperanzado,
dejamos ir a los amores
que desearon la muerte
en el invierno,
(como algunos árboles
y algunos pájaros).

Amor nacido del equinoccio,
frente a una orilla de la tierra.
Entre los ires y venires
de la economía,
tratando de perseguir 
o de esquivar
una vida profesional equilibrada,
o la silueta de una mañana perfecta.

Era eso: La Vuelta del Sol.
Aguabuena y Perséfone.
Son esas flores
reventadas en el piso,
baño de jacarandas.
Anuncio de nuestra larga
temporada de fiesta.

Fiesta.

Mi amor nació con esas luces
que se proyectan
sobre la piel
de los amantes,
Venus Basquiat,
tarde naranja y perla.

Agua que corre
por esta Ciudad
de magia blanca y negra.

Amor diluvio, era eso.
Un extraño paisaje.
Cosa de los brujos,
que comprenden a los astros.
Materia del clima y
del misterio de los círculos.

Era eso, sólo eso,
una metáfora sencilla:

Un año bisiesto,
agua cayendo sobre la tierra,
luz originaria.
Esta ciudad
haciendo primaveras,
eras la posibilidad o
mera confusión.


Aguamala o medusa.




Esta es como la Maldita Primavera, mais très modérée. Clic.









miércoles, 14 de marzo de 2012

La Mala Educación Sexual. Tratado sobre tus Límites.


Sí, ya sé que estás enredado.

Salí con las chicas, terminamos en el jazz del España y no importó tanto que me abandonaras por la noche. Hubo un homenaje a Sonny Rollins, cariño. La pasamos bien, me encontré con mis socios por la noche y conocí a un chico lindo y argentino, que trabajaba para Dior y parecía  menor de lo que me aseguraba. Mientras me reía con él, recibí tus mensajes telefónicos y tuve una sensación conocida, giré sobre la vida y me pareció que intentabas persuadirme para retomar el meticuloso cuidado que dábamos a la vieja colección de tus mentiras. Como almanaque arcáico y sin sentido, hubiera lanzado mi teléfono hacia el muro de la Catedral pero me han cerrado la terraza, así que me he lanzado yo: Mientras colaborabas en la mudanza de la turista, un deportivo rojo me ha llevado a casa.

Me puse esa falda que provoca estragos. Y quería, de hecho, causártelos a ti. Desarmarte. Quitarte la calma que tanto trabajo de cuesta conseguir. Rendirte y elevar, como el trago apresurado que sube la temperatura del pecho herido y frío, tu ya de por sí acelerado temple. Agitar tus faltas con mi falda. Tu falta de control por querer permanecer en todas las mujeres que se estrellan -porque se estrellan- contigo. Tu falta de determinación frente a los espejos  y tus cortos y tus largos y la ex. Estás enredado, vas tropezando y yo te siento dentro de mis huesos. Contigo, palpita la extraña memoria de la carne cuando añora y pide. El deseo, que es nuestra desgracia y la de muchos:
Tu carne marcada con los signos de los dioses viejos. Tu piel que tiene eso de vital y de terreno que tienes para ser y para darte. Falda de algodón color Bagdad para tí, porque te vuelves ciego y pareces un poco borracho y un poco perdido en este juego. En la tentación subrepticia de la posesión y atropofagia. Aún juegas. Siempre jugamos. Y así, perdido y perdiendo, entregas tus armas y arrastras tus horas por la paz de las piernas que siempre, (siempre) te han dicho que sí. Piernas dispuestas como el hogar o la aventura…Enfocas la lente empañada para ver los gestos que te excitan. Miro tu rostro esperanzado y torcido. Tu mirada extasiada en un túnel del sexo como si fueras  asesino o artista.

Pensaba que prestarse a la fatal caída de algodón color Bagdad era una cuestión, sí, un poco maliciosa, pero si lo piensas bien, verás que llevarte al lugar que conocemos con premeditación, alevosía y ventaja. Seguir el implacable mandato del deleite, entre nosotros, sólo puede ser un intermedio, un interludio de bondad.

[¿QuÉ eS eL PLaCeR?
Sust. a ind idem. Es la sensación, tan efímera y transitoria como real, de transformar nuestro lugar en el mundo en el encuentro con el otro. Incluso, alguien menos egoísta, diría que es el súbita renuncia a ese lugar para pertenecer a algo mayor.
a) La Umbralidad
Estar en lo trans, en el train de que hay en el rose es estar a punto de explotar. Esta sensación, por contingente, es aparentemente ilusoria pero con la repetición de esa ilusión en la historia del sexo, de efímera deviene eterna.
b) La voluptuosidad.
La voluptuosidad es una propiedad de la sensualidad, y está suscrita al afán de alargar y ceder a una sensación: la del placer. La voluptuosidad es ese dejarse ir en el goce y sentir que los límites se expanden.
c) El Ritual.
Es aquello que emerge desde el vaivén de los centros, el placer existiendo y explotando, siendo. El placer que surge primitivo desde el centro del cuerpo y de la tierra, como la posesión del fuego. Así de humano.
d) La Mística.
El estado de trance inducido, fugaz delirio de tenerlo todo, de serlo todo, de fundirse en todo (de ser dioses) y luego desaparecer (ser Dios). Dulce y pequeña muerte. Lo que se llena de volumen en la “voluptuosidad” es entonces, la sensación de placer. El goce que viene del afán de traspasar el límite de la piel que se confunde, de transgredirse y en ello, ser
con el otro, crecer y transformarse en el cuerpo, de expandirse en el encuentro del tacto, impregnándose de todo fuego. Fuegos.
Es extrema conciencia del límite al transgredirse. Los límites de la piel. De los humores. Del ser. En tus deliciosos y escarpados bordes, en la frontera vencida. Me gusta tu límite. Me gustan todos tus límites.
                                                                                                                                      No, soy incapaz de decirlo. Tal vez no puede deicirse

B o R d E r L i N E o F u S.

Al final, tomaste tus decisiones, dijiste tus mentiras y te enredaste entre las sábanas de una larguísima trampa de autosabotaje y cobardía. Pero la falda y las heridas de presencia determinada y vengativa, están como todas las cosas y la gente para cumplir el mandato de sus vicios o sus amos: Estrellarse con alguno como tú.
Estragos en tu honor y a tu nombre. Farra de miércoles para mirar las luces de variedad de este país que se odia. Para desenterrar la frustración de la que estás enamorado. La mía, cuando cualquier cosa se trata de ti, dueño de dos o tres naufragios. Estragos, aprendidos de las brujas y las geishas para explotar miradas y volar cabezas. Movilizar las manivelas del deseo, sus cuerdas. Estragos, por la cobarde ausencia de tu mirada sobre mi falda, por tu incisiva falta con (entre) mis piernas. Sin espacio posible para la premeditación pero con toda alevosía y ventaja, me estrellé con cada hombre que no eras tú y les dejé suponer mis fronteras, mis bordes, mis límites. Poseer el fuego y encontrar la paz.

Aguamala o medusa


viernes, 24 de febrero de 2012

Antídoto.

"...Alzo mi lámpara para iluminar tu camino,
Paz, mi corazón, que el tiempo de la separación sea dulce."
Rabindranath Tagore



No me contestas.

Te estoy extrañando detrás de mi escritorio. Ahogándome con infusiones pequeño burguesas de fruta de la pasión.

Como una Pessoa Luxemburgo, me inquieta un silencio
                y un océano:

Qué hacer sino permanecer templada. Sepultarme en documentos, morderme la boca, invocar preludios. Que tus ojos sigan los límites de estas vagas letras. Lluvia de Sol: Te espera una fiesta bajo mi vestido. En pasusa queda tu derrama de Anarquía. Estaré por aquí, contenida como Kafka hipermoderno. A punto de derrumbe, giro la noria sorda del buró y del "buenos días". Agonizo abatida en una silla reclinable. Pero miraré cabal la última aurora, si acaso rondara el planeta del tiempo
                y la melancolía.

Y si la piel comienza a ponerse un poco gris, vendrán a mí las noches rojas y te escribiré unas líneas para traerte a la escritura
              (que es lo más íntimo que tengo).

Quizá con fe o con suerte, los dos nos salvaremos, aunque sea un poco.
                                         
                                                                                                       Aguamala o medusa.

De antídotos...Mocheeba, este trío inglés de par de chicos ñoños y cantante demasiado cool...dale clic al verde  1) esa vieja e infalible fórmula.

miércoles, 25 de enero de 2012

Esa música de corazón valiente.


Después de dejarte fui a los Viveros.
En medio de un jardín de árboles altos, comencé a escuchar las gaitas, sola.
La vegetación me impedía ver a los músicos  que se sentían tan cerca,  
que la música  parecía salir del bosque o de mí.  
La ciudad abraza a su chica.
(Y haremos el amor mientras tu creces).

Aguamala o medusa
Celtíbero lamento es consuelo citadino
Clic into the music.

martes, 27 de diciembre de 2011

Carta desde la isla


Tengo vértigo. Vértigo en el estómago, en el corazón, en la garganta. La nausea es el miedo al vacío. Me lo debo, llevo muchos años evitando esta sensación y este día. No sólo por el miedo, por el vértigo, sino porque siempre he sido muy fiel a mis creencias amorosas. 

No recuerdo cómo estar sola, desconozco ese lado del mundo que hoy  parece obscuro y frío. Nueva nave o refugio.   Nadie para tomar mi mano. Nadie frente a quién tener agallas. Soledad, estepa del norte o abismo marino. Terror al desconocimiento de las presencias y los límites, de los fantasmas que vendrán a aterrorizarnos hasta que logremos  hundirlos  en la serena muerte del perdón y del olvido. Del aprendizaje. Vértigo... nos hemos dejado y parece que naufragan todos los sueños, las certezas. Las creencias  sobre un amor largo y prodigioso, los cimientos de una sociedad potencia. Pero ya nos habíamos dejado antes, no se cuándo,  no se qué parte de la guerra nos derribó el puente. Ha sido una muerte agónica, una resitencia heróica, nos alimentamos artificialmente con los tubos y mangueras de lo cotidiano. Primero, fue posible vivir bajo la sombra del árbol de la prosperidad amorosa que tuvimos en la casa azul, la casa del idilio, la casa sin tiempo. Habitamos el manto protector del mito que nos había fundado: Nosotros. Pero la peste y el hambre y las furias de la historia  se filtraron por la ventana del pisito de l'Eixample. Tú no las viste, las dejaste pasar por tu boca y yo las dejé entrar por los oídos y  años después, cortan.por.adentro.  Tú crees que es normal hablar con palabras miserables y olvidarlo al día siguiente. Tú eres un niño. Estás tan en tí mismo que eres ciego para otros.  Yo soy una jóven y exitosa mujer rota. Igual de rotas Penélope o Medusa.  Inconforme pero cómoda a la sombra de tu árbol.  Incapaz de mi luz y obsuridad. Incapaz de mi soledad.  Inmóvil y enraizada. Pero yo no quiero convertirte en piedra. Tejo ya sin deshacer el manto. Yo no quiero ser tu madre, ni tu hijo.  Y no es mi muerte en tu conciencia, no creo que pienses mucho en lo que soy o en lo que quiero.  Este es mi luto y el abismo es ante la muerte de la esperanza sobre Nosotros. Pienso que ya nos hemos hecho pedazos.  Pienso que parecemos aves de carroña.  Y es lo más triste que ha pasado. Algo bueno de la vida se calla cuando a las ideas hermosas se les prende keroseno. Cuando los amores libres se ahogan en violencia. 

He estado aquí antes. Conozco el vértigo. Y no seremos mendigos. No recuerdo qué hice entonces y no se qué voy a hacer ahora.  Algo tuvo que salir bien porque pude estar y conocerte y amarte más y amarte mejor. Se avecina "la soledad que aguarda y tiembla". She said. (*) Me dejaré caer con los brazos abiertos a la indispensable belleza de la vida aunque implique el terror y  la tristeza. Vendrá el vértigo y me tomará por los hombros y estarán los anhelos rebotando en las paredes. Vendrán las nostaligas que serán azules como  lo era nuestra casa, y el deseo será ansiedad doliente y escindida. Vendrán los espectros, vendrán las rabias estridentes y ríos violáceos de aguamala correrán furiosos por la calle de Tokio. Vendrán y les abriré las puertas y los dejaré marcharse, espero, pronto. No abrazaré  la soledad  como se abraza a la muerte, no como se abraza al vacío, me tenderé con velas y vestidos al viento de lo que se avecina, quemo las naves de la esperanza perdida en la hoguera de la posibilidad, de la potencia de la vida. Ojalá que te mires y te rompas un poco por adentro. Easier said than done. Estuvo tu alma dentro de mi alma.  Amigo mío, amor mío, se que también bailará tu corazón Tengo vértigo. Bienvenido. 

Las letras verdes en AGUAMALA son enlaces musicales y las pastillas verdes son de muerto. (Chiste ñoño muy selecto para los amantes de la Ciencia Ficción) where no ending ends
(*) Rosario Castellanos said.

Aguamala.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Tristes y sorprendentes declaraciones de la mujer que no.

Nota: Este blog no es para ti. Mis letras, mis horas…los tragos y las manchas y los guiños de la vida que hay en la e s c r i t u r a   no son tuyos. No eres tú, soy yo. Soy yo que me enamoré de tu edificio y del ritmo de tu barrio, de la luz en la ventana, del eco en la escalera, de los terribles ángeles de la escayola. Asalto de cornisas decó. Ligereza de hacer el amor en la estética del alba vintage. No eres tú. You're so vain, I bet you think this song is about you, don't you, don't you, don't you Tú eres un cabrón. Un egoísta y niño cagado de miedo como lo somos todos. Un hombre que quiere mujeres propiedades. Mujeres que no  falten a la retorcida idea que tienes del respeto. Mujeres que no te falten. Así medio unilateral. Así medio sesgado, como el piso del Francia. Me gusta tanto que esté al borde del derrumbe. Y yo quería ser como tú porque me pones a escribir. Y yo quería ser como tú por tu barrio y tu edificio. Porque fue escandalosamente bella y triste la exuberante forma de la mujer que no. Gloria y derrumbe poético del no.  No eres tú, soy yo que me enamoré de las olas de tu nombre. Treta. Trampa psicomágica: Llevas el nombre del hombre que se espera. También es la ciudad que es salón de danza y matadero de corderos. Yo te amo Ciudad de México. Se ha sostenido en cada sismo porque tiene buenos huesos. Ahí donde también tu habitas, en el tuétano. El aire que se pone raro cuando salgo de tu casa. Soy yo que me enamoré de la posibilidad de andar juntos por la llovizna, que es mi palabra favorita. Tú eres un cabrón, un mal amigo y la neta a veces comes con ansiedad. Jalapa y Obregón esta boca es mía. No eres tú que sólo sabes perseguir y escapar de tu ruina. Yo persigo la poesía.


*La poesía no sirve para la vida. La poesía sólo sirve a la poesía misma. Vas directo hacia los riscos.  La marea (la tuya) siempre trae aguamalas.

Las faltas de respeto al lector han sido piloteadas.

 clic: found myself here...strange weather...









lunes, 26 de septiembre de 2011

La Chica y la Ciudad.

Ella es la Ciudad. Ella es el monstruo.

Esta ciudad,
hidra multifásica
de vocación lacustre,
de impronta telúrica.

Esta ciudad,
crece y se repite,
como todos nosotros,
hijos y fantasmas:
México vuelve. Emerge.

Terribles tambores
bajo las rocas,
en las miradas
subeterráneas.
Este es el centro.
Aquí se gestan
las revoluciones arquetípicas.
Ciudad Dante, Cuidad Virgilio.
Ciudad loca. Ciudad Maga.

Beatriz perfilada,
en tu luz ámbar,
de mandala exótico.
Ciudad como diáfana sospecha
de estos dioses contundentes,
descarnados y tullidos.

Volver desde Europa y sus sepulcros,
de la Europa mito, de la Europa muerte,
soledad de mundo primero,
concurrida farsa de Barcino:
No. Sus muros no son más sabios
que los de este valle
que es pozo de brujos.

El caos de la urbe
es el caos en mi pecho.
Mi propia vuelta me aterra:
Se es con la ciudad y esta ciudad es infinita.
Somos así: Vértigo de límite escindido.

Después de los héroes perdidos,
de las horas rotas 
de la mujer rota:
necesito volver.

Tengo que ser engullida
por el monstruo de aceras tuertas,pertenecerle,
Ciudad de México.
Prueba al temple de mis venas,
de mis pasos llenos.

A imagen y semejanza,
sigo el afán poético
de nuestros padres desnaturalizados:
Cronos tibio y cotidiano, 
Coatlicue impaciente, moderna.

 


I. Metro.

Escaleras
eléctricas
paralisadas,
tennis rosas
de darklolita.

II.

Paz y Orozco
guardan nuestro carísimo secreto:
beso
nocturno
en San Ildefonso.

                              

Medium.

Me preocupa que el mesaje de equinoccio
sea siempre el mismo:

Que te acercas y que está mal.

Septiembre es un niño cruel
que pasa con la lluvia haciéndose el tonto.

Septiembre deja su bomba de verdad inclemente
en el centro del valle.

Y tú que vienes con los palacios viejos
que tratamos como héroes
porque nos hacen justicia estética.
Que vienes con el cine. El cine.
Que vienes con las aceras mojadas
que llenan nuestros pasos
de criaturas de ciudad grande y agitada.

Mi labios de manzana partida
se agrietan con el viento que pasa,
anunciándote.

Septiembre es el insólito mensajero 
de un deseo incauto:

Te acercas,
pero no llegarás.

                  

Tales from his bed II.

Pedacitos de mi boca
en cada equina
del fin de semana.

Jalapa y Obregón.

Ésta boca es tuya.

                 


Tuétano.

Amor sin tiempo,
inoportuno.
Hilo gélido entre cada sístole.

Tienes esta sesación de tren perdido.
Pulsar. Vaivén.
Tregua silente de un anehelo que insiste:

Soy el signo de flores
en la piedra de sol
que llevas en la espalda.

Soy la carne bajo el pedernal de tu carne.
Magma. Certeza.

No te quiero en la vida,
sentado a la mesa,
al volante del auto.

No te quiero en la vida cruda y simple.
En la vida infame.

Nuestra sustancia se parece al barro primigenio
y tiene el nombre de una espera mítica y estéril:

Ulises. Soplo de nostalgia marina.

El tejido que deshago por las noches es el propio.
¡Oh, Penelope indispuesta!
Carne. Fuego.
Ulises moderno.
Ulises perpetuo.

Deseo puro. Materia prima.

Último habitante en la oquedad del hueso,
tuétano.



                       Aguamala o medusa. 


Obviamente todos los nombres fueron cambiados para salvaguardar la integridad emocional de los personajes. Este texto queda tan sólo como testimonio poético de lo que no se debe hacer en un anecdotario fantástico. Gracias por leer morros. Sí, más o menos así: ¡Click aquí!